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VISITA

Divino niño Jesús de Praga, atraído por tus palabras de confianza y de tu mirada de paz, vengo a Tí para conservar de amigo a amigo. Sólo en Ti, Salvador mío, podré encontrar la paz que mi corazón ansía, y que en ninguna parte puedo encontrar. Perdona mis pecados, buen Jesús, sé que mucho te he ofendido, pero tú prometiste perdonar a quien acudiera a ti con fe y con amor… Necesito tu gracia y tu fortaleza para seguir el camino del bien. Sé Tú el Maestro que me guíe por este mundo de tinieblas y de confusión. El ejemplo de Tu infancia sea para mí norma y recuerdo en todas mis actividades y ocupaciones, y me haga merecedor de Tu promesa: “Cuanto más me honréis, más os favoreceré”. Amén.
ACTO DE CONSAGRACIÓN

Amabilísimo Niño Jesús de Praga, aclamado por todos como milagroso por los innumerables y extraordinarios favores que concedéis a cuentos os invocan. Cautiva nuestra alma de tus divinos hechizos de niño, nunca te olvidará y se acoge hoy bajo tu manto de Rey para gozar de la paz que nos tienes prometida, y allí poder recibir tu bendición, que como de Dios, la hará crecer en santidad y virtudes. Por eso nos consagramos rendidamente a tu santo servicio; seremos devotos fervientes de Praga. Hijos de tu amor, responderemos a tu predilección por nuestras almas, ofreciéndote desde ahora y para siempre cuanto somos, cuanto anhelamos; la vida de nuestros sentidos, las aspiraciones de nuestro corazón, los amores de nuestras almas que te pertenecen por derecho de filiación y deuda de conquista, al crearnos y redimirnos.
Niño Divino, Rey de Praga, Dios de la Infancia. Recibe nuestro ofrecimiento, hazlo eficaz con tu poder infinito para ser tuyos por siempre en la tierra y en el cielo. Así sea. Continuar leyendo »


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La Sabiduría.


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“Si quieres, cumplirás sus mandatos: ante ti tienes el agua y el fuego, la muerte y la vida, echa mano de lo que quieras”. Pero es sabiduría escuchar a Dios, elegir fiándose de él.

El gran Sermón del Monte de Jesús es sabiduría de Jesús, sabiduría de Dios. Sabiduría más profunda que la de los doctores y fariseos, más plena que la Antigua Ley. Sabiduría humilde y exigente a la vez, sabiduría de gente sencilla, que no tiene los ojos enturbiados por el poder, la conveniencia, la avaricia, la mentira: sabiduría del pobre, como era Jesús, el de los ojos limpios que veía a Dios en todo y se dejaba llevar por el Viento de Dios, que trae Sabiduría.

Una sabiduría que no es de este mundo, que ninguno de los importantes del mundo ha podido descubrir. U todo esto para ser feliz, todo lo feliz que se puede ser en este mundo. Los antiguos pensaban que ser rico, tener larga vida y muchos hijos eran preciosos dones de Dios y que en eso consistía la felicidad. Pero no es así para Jesús. Y tenemos que elegir de quién nos fiamos.

ORACIÓN

Señor Jesús aumenta mi fe, esperanza y caridad. Derrama con abundancia tu gracia sobre mi alma tan necesitada del verdadera alimento de la vida. Te ofrezco esta meditación por todos los cristianos, especialmente por aquellos que no tienen la posibilidad y las disposiciones habituales para recibirte en comunión. Abre nuestros corazones para acoger tu gracia con fervor y constancia, para cumplir tu voluntad en nuestra vida y alcanzar la salvación.

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PETICIÓN

Señor, que comprenda un poco más el Don de ti mismo en el Pan Eucarístico. Que en esta meditación aprenda a valorar y agradecer el amor infinito que me tienes al hacerte tan accesible y cercano. Concédeme la gracia de purificar constantemente mi alma para recibir atenta y fervorosamente la comunión.

REFLEXIÓN

Cristo, Pan de Vida, es el alimento de nuestras almas. La Eucaristía es fuente inagotable de la Gracia. Es fuerza fecunda y renovadora de la vida sobrenatural. El alimento eucarístico es el viático dispensador de la fuerza espiritual en el peregrinar por la vida. Cristo quiere ser medicina de inmortalidad en las enfermedades que hacen sucumbir nuestra alma. Cada comunión, cada encuentro con Cristo Sacramentado es un momento que abre nuestras almas a la contemplación y nos dispone a la posesión del cielo. Que nuestra vida cotidiana esté siempre acompañada con su gracia salvadora. Que la grandeza del misterio eucarístico nos ayude a disponer nuestra alma al encuentro definitivo y pleno con Dios.

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PROPÓSITO

Renovar la conciencia del Don Eucarístico y disponer nuestro corazón a la recepción fervorosa de la Eucaristía.

DIÁLOGO CON CRISTO

¡Jesús, qué alegría saber que eres mi alimento, mi medicina, mi sostén!. Gracias por concederme la gracia de estar tan cerca de tu amor. Concédeme acercarme siempre a Ti con la fe y la sencillez del niño que todo lo espera de su padre. Que mi amor a tu amistad vaya siempre en aumento y el deseo de poseerte eternamente sea mi única ilusión.

Descubrir el rostro de Cristo supone la fe; una fe abierta con sencillez y confianza a Cristo, a su Persona, Palabra y Obra; una fe alimentada en la Eucaristía, el Evangelio y la contemplación de los misterios de su vida.

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ORACIÓN

Apóstol San Judas Tadeo,

fiel discípulo de Cristo, que predicaste la fe,

lleno de celo ardiente por la salvación de las almas

y la confirmaste con el martirio;

alcánzame de Jesucristo:

aumento en la fe, firmeza en la esperanza y mayor fervor en mi caridad 

y amor para con Dios y el prójimo.

Hoy te ruego, glorioso apóstol San Judas Tadeo,

me alcances las gracias que pido a Dios por tu intercesión,

sin han de ser para mayor gloria suya 

y salvación de mi alma.

Amén.

(ABOGADO DE CAUSAS DIFÍCILES)

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El sonido de la conciencia son los susurros de DIOS. No pierdas el contacto con Jesús. Se hizo hombre para demostrarnos que en el Amor se salvan todos los abismos. Que solo el Amor salva al hombre. El Amor es la energía, es la luz de la vida, Amor es DIOS.

Toda su vida en la tierra, Jesús, sus 33 años los pasó derramando Amor, curando enfermedades físicas, pero más aún, salvando almas desconsoladas, llenas de miedo y temor, faltas de amor. Jesús es el resplandor, es nuestra salvación, sus palabras son nuestro despertar a la nueva vida, a la nueva dimensión en Dios. Nada termina, todo se renueva, déjate abrazar por Jesús.

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La cruz de la vida que sentimos, se aligera en su peso, con la fe radiante y luminosa, que nos hace sentir a Dios como promesa de vida que en  Él nos espera. Esta fe, radiante y serena nos hace sentir también la energía de Jesús. Nos hace sentir brisas de paz, de dicha, de luz y amor en nuestras almas.

Que la bendición de Dios nos haga sentir la alegría y dulzura infinita que derrama PADRE-MADRE sobre todos sus hijos.

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Dios es la fuente eterna y la fuente de todo lo que es bueno y verdadero

y todo lo que es bueno y verdadero se manifiesta en las aguas purificadoras 

de la Conciencia de Cristo.

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Parece como si estuviéramos esperando que nos den la señal “Ya es la hora” , <y la hora de cada uno ya está>.

Aquellos que se llaman cristianos y no tienen, no perciben la Luz Divina es porque han descuidado eliminar de su mundo interno las semillas malignas de la soberbia y el egoísmo y no dejan lugar para que penetre la Luz Divina.

Todos tenemos conocimientos, conocemos escrituras sagradas. Biblia. N T libros espirituales, etc.

Es la hora de crecer en esos conocimientos, de volver a la meditación, oración, como medicina y sabiduría de nuestra vida.

La pureza de corazón es necesaria para recibir la Luz Divina. ¿Qué exige esta pureza de corazón?. (nos podemos preguntar). AMOR, nada más que amor para toda criatura de Dios que se cruce en nuestro camino. “Donde vive el egoísmo no vive el amor”.

No es fácil ser herederos de las cosas Divinas, hay mucho que sufrir, mucho que soportar y mucho que perdonar Jesús decía en el sermón de la montaña: bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados. Seguramente no se refería a ese llorar por la pérdida de bienes materiales, de fortuna o sentimentales. Él lo decía por ese llorar del ideal, llorar del ama.

Él lloró viéndose incomprendido por sus hermanos.

Es hora de amar como Cristo amaba.

Tenemos la ayuda de San Judas Tadeo para realizarlo.

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ORACIÓNSAN JUDAS TADEO

Apóstol San Judas Tadeo, fiel discípulo de Cristo,

que predicaste la Fe lleno de celo ardiente por la salvación de las almas

y la confirmaste con el martirio;

alcánzame de Jesucristo: aumento en la Fe,

firmeza en la Esperanza y

mayor fervor en mi caridad y amor con Dios y el prójimo.

Hoy te ruego, glorioso Apóstol San Judas Tadeo,

me alcances las gracias que te pido a Dios por tu intercesión,

si han de ser para mayor gloria suya y salvación de mi alma.

Amén.

Bendito sea Dios.

Bendito sea su Santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo verdadero, Dios y verdadero hombre.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendita sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.

Bendita sea María Santísima la excelsa Madre de Dios.

Bendita sea su Santa Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.

Bendita sea María Santísima Madre de la Iglesia.

Bendito sea su castísimo esposo San José.

Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Cofradía San Judas Tadeo.

Catedral Santa María- Calahorra (La Rioja), España.

¿Quién es San Judas Tadeo?

San Judas Tadeo es uno de los Santos más populares, a causa de los numerosos favores celestiales que consigue a sus devotos que le rezan con FE.

En España, Francia, Alemania, Italia, América y muchos sitios más, tiene numerosos devotos que consiguen por su intercesión admirables ayudas de Dios, especialmente en cuanto a conseguir empleo, casa u otros beneficios más.

Santa Brígida cuenta en sus Revelaciones que Nuestro Señor le recomendó que cuando deseara conseguir ciertos favores los pidiera por medio de San Judas Tadeo.

Judas es una palabra hebrea que significa: “alabanzas sean dadas a Dios”.

Tadeo quiere decir: “valiente para proclamar su fe”.

Simón significa: “Dios ha oído mi súplica” . 

A San Simón y San Judas Tadeo se les celebra la fiesta en un mismo día, el 28 de Octubre, porque según una antigua tradición, los dos iban siempre juntos predicando la Palabra de Dios por todas partes.

San Judas Tadeo estaba íntimamente relacionado con nuestro Señor por su parentesco con San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen. Sobrino nieto de estos dos santos, es a la vez sobrino de María y José, de donde resulta ser primo de nuestro Señor Jesucristo.

San Judas es hermano del Apóstol Santiago el Menor. Tenía otros dos hermanos a quienes llama el Evangelio “hermanos” de Jesús. Cuando nuestro Señor regresó de Judea a Nazaret, comenzó a enseñar en la sinagoga. Las gentes que le oían estaban asombradas y decían: “¿De dónde le ha llegado tanta sabiduría y ese poder de hacer milagros?. ¿No es el hijo del carpintero?. ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?. (Mt. 13,54). La palabra “hermanos” en hebreo comúnmente significa un pariente próximo. El padre de San Judas Tadeo era Cleofás. El nombre de su madre era María, que era pariente próxima de la Virgen Santísima. Ella también permaneció junto a la Cruz cuando murió nuestro Señor Jesucristo. “Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre María, esposa de Cleofás, y María Magdalena”. (Jn 19,25).

Durante su adolescencia y juventud, Judas fué compañero de Jesús. Cuando Jesús comenzó su vida pública, Judas dejó todo por seguirle. A San Judas se le llama Tadeo para diferenciarlo de Judas Iscariote que fue el que vendió a Jesús. En la noche de la Última Cena le preguntó a Jesús: “¿Por qué revelas tus secretos a nosotros y no al mundo?” . Jesús le respondió que esto se debía a que ellos lo amaban a Él y cumplían sus mandatos y que a quien lo ama y obedece, vienen al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y forman habitación en su alma. (Jn 14,22). Como Apóstol predicaron el Evangelio a los habitantes de aquel país.

Refiere la tradición que San Judas y San Simón sufrieron martirio en Suanis, ciudad de Persia, donde habían trabajado como misioneros. A San Judas le dieron muerte con una cachiporra. Por eso se le representa con una porra sobre la cabeza. Luego, le cortaron la cabeza con un hacha. Trasladaron su cuerpo a Roma y sus restos se veneran ahora en la Basílica de San Pedro.

San Judas es conocido principalmente como autor de la Carta de su nombre en el Nuevo Testamento. Carta probablemente escrita antes de la caída de Jerusalén, por los años 62 al 65. En ella, San Judas denuncia las herejías de aquellos primeros tiempos y pone en guardia a los cristianos contra la seducción de las falsas doctrinas. Anima a los cristianos a permanecer firmes en la fe.

A la soberbia de los malos contrapone la humilde lealtad del Arcángel San Miguel. Anima a los cristianos a levantar un edifico espiritual llevando una vida fundada en la fe, el amor a Dios, la esperanza y la oración. Alienta la práctica del amor al prójimo; exhorta a los cristianos a que sean pacientes y con sus vidas virtuosas. San Judas concluye su carta con una oración de alabanza a Dios por la Encarnación, pues por ella Jesucristo, Palabra eterna de Dios, tomó sobre sí nuestra naturaleza humana para redimirnos.

Leyenda Noruega

El viejo Haakón cuidaba una cierta ermita. En ella se conservaba un Cristo muy venerado que recibía el significado nombre de “Cristo de los Favores“. Todos acudían a él para pedirle ayuda. Un día, también el ermitaño Haakón decidió solicitar un favor y, arrodillado ante la imagen dijo: “Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tus puesto. Quiero reemplazarte en la cruz”. Quiero reemplazarte en la cruz. Y se quedó quieto, con los ojos puestos en la imagen, esperando una respuesta. De repente “oh maravilla”, vio cómo el Crucificado comenzaba a mover los labios y le decía: “0h, maravilla”, vio cómo el Crucificado comenzaba a mover los labios y le decía: “Amigo mío, accedo a tu deseo; pero ha de ser con una condición: que suceda lo que suceda y veas 10 que veas, has de guardar siempre silencio. Te lo prometo, Señor. Y se efectuó el cambio. Nadie se dio cuenta de que era Haakón quien estaba en la cruz, sostenido por los cuatro clavos, y que el Señor ocupaba el puesto del ermitaño. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores, y Haakón, fiel a su promesa, callaba. Has que un día…

Llego un ricachón, el cual, después de haber orado, dejó allí olvidada su bolsa. Haakón lo vio, pero guardó silencio. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas más tarde, se apropió de la bolsa del rico. Y tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedir su protección antes de emprender un viaje. Pero no pudo contenerse cuando vio regresar al hombre rico, el cual, el cual, creyendo que era aquel muchacho, el que se había apoderado de la bolsa, insistía en denunciarlo. Se oyó entonces una voz fuerte: Detente.

Ambos miraron hacia arriba y vieron que era la imagen la que había gritado. Haakón aclaró cómo habían ocurrido realmente las coas. El rico quedó anonadado y salió de la ermita. El joven salió también, porque tenía prisa por emprender su viaje. Cuando, por fin, la ermita quedó sola, Cristo se dirigió a Haakón y le digo: “Baja de la cruz. No vales para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio. Señor, dijo Haakón confundido, ¿cómo iba a permitir esa injusticia?. Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, le contesto Cristo, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una mujer. El pobre, en cambio, tenía necesidad de ese dinero e hizo  bien en llevárselo. En cuanto al muchacho último, si hubiera quedado retenido en la ermita, no habría llegado a tiempo de embarca y habría salvado la vida, porque has de saber que en estos momentos su barco está hundiéndose en alta mar”.

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A veces en la vida, se nos tuercen los caminos.

Vamos tan bien y de repente una curva que parece que no vamos a ser capaces de tomarlo bien.

Yo creo que debemos ponernos en situación de alumnos, no dejamos de ser alumno cuando comprendamos que sólo estamos aprendiendo a amar, a la vida, al prójimo… Entonces habremos llegado el remanso de paz. He leído que la Paz es uno de los perfumes de Dios, ¡¡¡qué bonito!!!, ¿no?.

Todos somos uno, mis acciones pueden ayudarte o perjudicarte. Todos venimos del mismo lugar y todos tenemos el mismo destino. ¿Por qué no nos lo creemos?.

Dentro de que una persona sea de una manera y otros de otra, en esencia somos iguales todos, cada cual será responsable de sus actos de su vida y de las acciones que siendo suyas han perjudicado a otros.

Puede parecer muy repetitivo, ¡pero, es la verdad!. Todo se soluciona poniendo Amor, viendo todo con luz de Amor.

Nada se resiste, poniendo Amor aparece el perdón, y el perdón sana, sana espectacularmente cuando el perdón ocupa nuestro interior, no deja sitio para el rencor ni la envidia, que, aunque parezca mentira, hoy, que todos vivimos mejor que nunca sigue habiendo envidia.

Estos tiempos de crisis creo que a todos nos van a cambiar. ¿Os dais cuenta que en la tierra no hay nada seguro?. Parece que un país, un país es lo más grade y serio ¿no?. Pero, como le vayan las cosas como a nosotros ahora… Y nadie les ayude, les enseñe, ¿qué pasa?. Imaginaros que a nuestro país le fueran las cosas peor, porque pueden ir (que no será así), que nos dejarán sin poder adquirir medicinas, educación…, uno sale a la calle dispuesto a gritar antes de que lo pisen, dispuesto a todo.

Tal vez esta situación nos haga reflexionar sobre esos hermanos que tenemos en otros lugares, que de vez en cuando damos algo, pero que es como si con nosotros no fuera… ¿y si fuéramos tú y yo?.

Yo cada día estoy más convencida que mientras no nos veamos todos iguales, esto será siempre injusto.

Y lo piensas fríamente y dices ¿para qué?. ¿Qué me voy a llevar?. Si mientras intento tener más y mejor, pero no nunca tengo suficiente, dejo que pase la vida, que crezcan mis hijos que no pueda estar tiempo con mis amigos…, o peor conmigo mismo.

Y de repente, “caracoles”: reuma, artrosis, etc. Pero,… si yo no soy mayor. Cuando era joven, una persona de 40 años soltera decíamos: “este/a se queda para casa”, y ahora solteros a los 40 son chiquillos, (jajaja…).

Pues, ni lo de antes, ni lo de ahora ¿verdad?.

Pero la vida no ha parado nunca, siempre, siempre es como si se repitiera, de formas y edades distintas, pero con los mismos problemas: salud, trabajo, hijos, vejez, etc…

Una cosas si ha cambiado, mucho. Antes me parece a mí, me imagino que opináis igual, amábamos a Dios por miedo, ¿no?. TODO PECADO, TODO MALO. Ahora nada, todo está bien, todo vale, tampoco es eso ¿no?. Pero, si sabemos, si estamos aprendiendo que sólo nosotros somos responsables de nuestro actos. Pero, en cambio actuamos como si no fuéramos nosotros los responsables; tiene la culpa la sociedad, el gobierno, la familia… Pero, es que nosotros somos eso, todo eso, y somos nosotros los que debemos cambiar y responsabilizarnos de todo, y actuar como si el otro fuéramos nosotros mismos; no quiero esto para mí, pues para ti tampoco.

Sabemos que DIOS es la energía del Amor, que nos ama y nos conoce por encima de todo, que es nuestro Creador.

¿Por qué no le pedimos más Amor?.

¿Por qué no hablamos más con Él?.

¿Por qué no nos damos cuenta que Él será el único que siempre nos este esperando?.

Los caminos de Dios son limpios, son bellos, son universales y distintos, pero todos no llevan al mismo Divino destino: EL PADRE CREADOR.

Las llamadas de Dios también son muy distintas y desconocidas para nosotros. Dios puede darnos un coscorrón y asís aprovechar para decirnos, que nos espera, que nos espera en el Amor, pero como hemos hablado otras veces igual no nos interese acordarnos mucho de Él.

Acordarse de Dios es ponernos una media, un freno, llamémoslo así.

Si nos acordamos de Dios en nuestro camino diario, no somos egoístas con los demás, porque Él siempre nos recuerda que “amemos al prójimo”, nada más y nada menos que como Él nos Ama, ¡casi nada!.

Por eso cuando nos toca el camino recto, sin piedras ni obstáculos de la vida, vamos tan majos todos. Pero, cuando una curva de esas que nos avisa que el camino se puede acabar en cualquier momento y lugar, nos recuerda que no somos nada sin Él, ¿verdad?.

Sólo pasará aquello que nos tenga que pasar, pero si vamos de la mano de Dios, se saltan mejor todas las piedras…, porque en su mano quedamos unidos a su energía, activamos la vibración del Universo.

La vibración que se desprende de nuestras palabras y de nuestros actos es tal que llega a todos los rincones del Universo activando o despertando a todos los seres deluz, que existen de verdad, que los apóstoles son seres de luz, que los ángeles son seres de luz, que los cirios de piedad nos ayudan.

Tenemos que tomar conciencia, de lo que somos, de dónde venimos, de que hemos venido a hacer y a dónde vamos.

Tenemos que vivir cada día más felices.

Tenemos que mandar bendiciones a todos y a todos.

Tenemos que desear el bien para todos.

Ese es un proyecto que limpia nuestros caminos, ya que todo vuelve y si sólo piensas en bien y para bien… ¿Qué recibirás?.

Vamos a tener un tiempo maravilloso, el tiempo del saber.

El tiempo de mirarnos en nuestro camino, en nuestras actitudes y conductas.

DIOS ES AMOR.

 

Rosa Mármol.

Presidenta de la Cofradía de San Judas Tadeo.

Catedral Santa María en Calahorra (La Rioja), España.


¿Aceptas el reto?


Solicito personal.



Espíritu Santo…



Año de la Fe.


 

El Año de la Fe, proclamado por el Papa Benedicto XVI, comenzará el 11 de octubre de 2012, en el 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y concluirá el 24 de noviembre de 2013, en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo.
Al anunciar el Año de la Fe, el Papa dijo que este tiempo busca “dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia, para conducir a los hombres lejos del desierto en el cual muy a menudo se encuentran en sus vidas a la amistad con Cristo que nos da su vida plenamente”. Benedicto XVI convocó al Año de la Fe con la Carta apostólica Porta fidei del 11 de octubre de 2011.

http://youtu.be/roQaioSNxfA

Desde la localidad de Calahorra (La Rioja), España; se da comienzo la celebración del Año de la Fe, con la celebración de Apertura en la Catedral de Santa María.

ORACIÓN

para cada día del Año de la Fe

Carta Apostólica en forma de Motu Propio

PORTA FIDEI

del Sumo Pontífice Benedicto XVI

con la que se convoca el Año de la Fe

1. «La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22). Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.

2. Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. En la homilía de la santa Misa de inicio del Pontificado decía: «La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud»[1]. Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado[2]. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.
3. No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). En efecto, la enseñanza de Jesús resuena todavía hoy con la misma fuerza: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna» (Jn 6, 27). La pregunta planteada por los que lo escuchaban es también hoy la misma para nosotros: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (Jn 6, 28). Sabemos la respuesta de Jesús: «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado» (Jn 6, 29). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.
4. A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II,[3]con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de los Obispos de 1985 como instrumento al servicio de la catequesis[4], realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica. Y precisamente he convocado la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre de 2012, sobre el tema de La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe. No es la primera vez que la Iglesia está llamada a celebrar un Año de la fe. Mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Pablo VI, proclamó uno parecido en 1967, para conmemorar el martirio de los apóstoles Pedro y Pablo en el décimo noveno centenario de su supremo testimonio. Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese «una auténtica y sincera profesión de la misma fe»; además, quiso que ésta fuera confirmada de manera «individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca»[5]. Pensaba que de esa manera toda la Iglesia podría adquirir una «exacta conciencia de su fe, para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla»[6]. Las grandes transformaciones que tuvieron lugar en aquel Año, hicieron que la necesidad de dicha celebración fuera todavía más evidente. Ésta concluyó con la Profesión de fe del Pueblo de Dios[7], para testimoniar cómo los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado.
5. En ciertos aspectos, mi Venerado Predecesor vio ese Año como una «consecuencia y exigencia postconciliar»[8], consciente de las graves dificultades del tiempo, sobre todo con respecto a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación. He pensado que iniciar el Año de la fe coincidiendo con el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II puede ser una ocasión propicia para comprender que los textos dejados en herencia por los Padres conciliares, según las palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza»[9]. Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: «Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia»[10].
6. La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó. Precisamente el Concilio, en la Constitución dogmática Lumen gentium, afirmaba: «Mientras que Cristo, “santo, inocente, sin mancha” (Hb 7, 26), no conoció el pecado (cf. 2 Co 5, 21), sino que vino solamente a expiar los pecados del pueblo (cf. Hb 2, 17), la Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación. La Iglesia continúa su peregrinación “en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios”, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que vuelva (cf. 1 Co 11, 26). Se siente fortalecida con la fuerza del Señor resucitado para poder superar con paciencia y amor todos los sufrimientos y dificultades, tanto interiores como exteriores, y revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz»[11].
En esta perspectiva, el Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31). Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva vida: «Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6, 4). Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección. En la medida de su disponibilidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transforman lentamente, en un proceso que no termina de cumplirse totalmente en esta vida. La «fe que actúa por el amor» (Ga 5, 6) se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre (cf. Rm 12, 2; Col 3, 9-10; Ef 4, 20-29; 2 Co 5, 17).
7. «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. El compromiso misionero de los creyentes saca fuerza y vigor del descubrimiento cotidiano de su amor, que nunca puede faltar. La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo»[12]. El santo Obispo de Hipona tenía buenos motivos para expresarse de esta manera. Como sabemos, su vida fue una búsqueda continua de la belleza de la fe hasta que su corazón encontró descanso en Dios.[13]Sus numerosos escritos, en los que explica la importancia de creer y la verdad de la fe, permanecen aún hoy como un patrimonio de riqueza sin igual, consintiendo todavía a tantas personas que buscan a Dios encontrar el sendero justo para acceder a la «puerta de la fe».
Así, la fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.
8. En esta feliz conmemoración, deseo invitar a los hermanos Obispos de todo el Orbe a que se unan al Sucesor de Pedro en el tiempo de gracia espiritual que el Señor nos ofrece para rememorar el don precioso de la fe. Queremos celebrar este Año de manera digna y fecunda. Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo. Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo.
9. Deseamos que este Año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza. Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es «la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza»[14]. Al mismo tiempo, esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble. Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada[15], y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año.
No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados a aprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda con unas palabras de profundo significado, cuando en un sermón sobre la redditio symboli, la entrega del Credo, dice: «El símbolo del sacrosanto misterio que recibisteis todos a la vez y que hoy habéis recitado uno a uno, no es otra cosa que las palabras en las que se apoya sólidamente la fe de la Iglesia, nuestra madre, sobre la base inconmovible que es Cristo el Señor. […] Recibisteis y recitasteis algo que debéis retener siempre en vuestra mente y corazón y repetir en vuestro lecho; algo sobre lo que tenéis que pensar cuando estáis en la calle y que no debéis olvidar ni cuando coméis, de forma que, incluso cuando dormís corporalmente, vigiléis con el corazón»[16].
10. En este sentido, quisiera esbozar un camino que sea útil para comprender de manera más profunda no sólo los contenidos de la fe sino, juntamente también con eso, el acto con el que decidimos de entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios. En efecto, existe una unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento. El apóstol Pablo nos ayuda a entrar dentro de esta realidad cuando escribe: «con el corazón se cree y con los labios se profesa» (cf. Rm 10, 10). El corazón indica que el primer acto con el que se llega a la fe es don de Dios y acción de la gracia que actúa y transforma a la persona hasta en lo más íntimo.
A este propósito, el ejemplo de Lidia es muy elocuente. Cuenta san Lucas que Pablo, mientras se encontraba en Filipos, fue un sábado a anunciar el Evangelio a algunas mujeres; entre estas estaba Lidia y el «Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo» (Hch 16, 14). El sentido que encierra la expresión es importante. San Lucas enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.
Profesar con la boca indica, a su vez, que la fe implica un testimonio y un compromiso público. El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree. La Iglesia en el día de Pentecostés muestra con toda evidencia esta dimensión pública del creer y del anunciar a todos sin temor la propia fe. Es el don del Espíritu Santo el que capacita para la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso.
La misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia. En la fe de la comunidad cristiana cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes para alcanzar la salvación. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: «“Creo”: Es la fe de la Iglesia profesada personalmente por cada creyente, principalmente en su bautismo. “Creemos”: Es la fe de la Iglesia confesada por los obispos reunidos en Concilio o, más generalmente, por la asamblea litúrgica de los creyentes. “Creo”, es también la Iglesia, nuestra Madre, que responde a Dios por su fe y que nos enseña a decir: “creo”, “creemos”»[17].
Como se puede ver, el conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia. El conocimiento de la fe introduce en la totalidad del misterio salvífico revelado por Dios. El asentimiento que se presta implica por tanto que, cuando se cree, se acepta libremente todo el misterio de la fe, ya que quien garantiza su verdad es Dios mismo que se revela y da a conocer su misterio de amor[18].
Por otra parte, no podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico «preámbulo» de la fe, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de «lo que vale y permanece siempre»[19]. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido[20]. La fe nos invita y nos abre totalmente a este encuentro.
11. Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, todos pueden encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un subsidio precioso e indispensable. Es uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II. En la Constitución apostólica Fidei depositum, firmada precisamente al cumplirse el trigésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, el beato Juan Pablo II escribía: «Este Catecismo es una contribución importantísima a la obra de renovación de la vida eclesial… Lo declaro como regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial»[21].
Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica. En efecto, en él se pone de manifiesto la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia. Desde la Sagrada Escritura a los Padres de la Iglesia, de los Maestros de teología a los Santos de todos los siglos, el Catecismo ofrece una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe.
En su misma estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. A la profesión de fe, de hecho, sigue la explicación de la vida sacramental, en la que Cristo está presente y actúa, y continúa la construcción de su Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos. Del mismo modo, la enseñanza del Catecismo sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración.
12. Así, pues, el Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto cultural. Para ello, he invitado a la Congregación para la Doctrina de la Fe a que, de acuerdo con los Dicasterios competentes de la Santa Sede, redacte una Nota con la que se ofrezca a la Iglesia y a los creyentes algunas indicaciones para vivir este Año de la fe de la manera más eficaz y apropiada, ayudándoles a creer y evangelizar.
En efecto, la fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad que, sobre todo hoy, reduce el ámbito de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos. Pero la Iglesia nunca ha tenido miedo de mostrar cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad[22].
13. A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribución que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a través del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos.
Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, «que inició y completa nuestra fe» (Hb 12, 2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.
Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38). En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él (cf. Lc 1, 46-55). Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cf. Lc 2, 6-7). Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución de Herodes (cf. Mt 2, 13-15). Con la misma fe siguió al Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Jn 19, 25-27). Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cf. Lc 2, 19.51), los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14; 2, 1-4).
Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro (cf. Mt 10, 28). Creyeron en las palabras con las que anunciaba el Reino de Dios, que está presente y se realiza en su persona (cf. Lc 11, 20). Vivieron en comunión de vida con Jesús, que los instruía con sus enseñanzas, dejándoles una nueva regla de vida por la que serían reconocidos como sus discípulos después de su muerte (cf. Jn 13, 34-35). Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) y, sin temor alguno, anunciaron a todos la alegría de la resurrección, de la que fueron testigos fieles.
Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47).
Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores.
Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Señor que no tarda en llegar. Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones en favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf. Lc 4, 18-19).
Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban.
También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia.
14. El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Co 13, 13). Con palabras aún más fuertes —que siempre atañen a los cristianos—, el apóstol Santiago dice: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe”» (St 2, 14-18).
La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado. «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40): estas palabras suyas son una advertencia que no se ha de olvidar, y una invitación perenne a devolver ese amor con el que él cuida de nosotros. Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando «unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia» (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1).
15. Llegados sus últimos días, el apóstol Pablo pidió al discípulo Timoteo que «buscara la fe» (cf. 2 Tm 2, 22) con la misma constancia de cuando era niño (cf. 2 Tm 3, 15). Escuchemos esta invitación como dirigida a cada uno de nosotros, para que nadie se vuelva perezoso en la fe. Ella es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin.
«Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero. Las palabras del apóstol Pedro proyectan un último rayo de luz sobre la fe: «Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe; la salvación de vuestras almas» (1 P 1, 6-9). La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo (cf. Col 1, 24), son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co 12, 10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20), y la Iglesia, comunidad visible de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva con el Padre.
Confiemos a la Madre de Dios, proclamada «bienaventurada porque ha creído» (Lc 1, 45), este tiempo de gracia.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 11 de octubre del año 2011, séptimo de mi Pontificado.
BENEDICTO XVI.

 

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Tú Altar.


Tú Altar

Dios nos bendiga a todos.

Bendiga también a nuestras familias y amigos y a nuestros pensamientos y acciones.

Cuando nos reunimos aquí, en la Catedral de Santa María, con el motivo de acompañar al apóstol San Judas Tadeo, el altar está preparado y dispuesto, es fácil y bonito mirarlo, el lugar es perfecto, es grande, majestuoso y le debemos tener un enorme respeto, en todo.

Pero, y… ¿cuándo no podemos estar aquí, tú altar, lo tienes preparado?.

Tú Altar es también un lugar sagrado en el mismo momento en el que te acercas a Dios.

Tú interior, tú corazón, es tú Altar.

Desde el momento en que tenemos vida, Dios está en él, en tu corazón. (Alma-Espíritu).

Nunca, nunca estamos solos, y conforme voy a mayor, vamos cumpliendo años, Él se hace más presente, se deja notar más, o tal vez nosotros estemos más pendientes, un poco más consciente de su Ser.

En la Catedral es fácil preparar el Altar, cambiamos mante, colocamos libros de liturgia, ponemos unas flores y encendemos las velas.

Y el Altar personal, ¿lo podemos encender?. ¿Se verán manchas?. ¿Cómo está tu corazón?. ¿Salta de alegría en la presencia de Dios, o le da reparo dar la luz?.

Creo que dar la luz es poder mirar un poquito a Dios.

Él conoce de sobra nuestro altar, con luz y sin luz, no nos engañemos nosotros solos.

No debemos de tener mido, ningún tipo de miedo ante el Padre, es Padre  Misericordioso y podemos dialogar con Él.

Aquí es muy fácil cuando oímos el evangelio, salir emocionados y con grandes intenciones, queremos parecernos a los apóstoles, seguir Tú palabra. Pero, otra cosa es la vida diaria, los conflictos diarios e insignificantes, que sin saber porque les damos un valor que no tienen y es eso lo que no tengamos el altar preparado.

Ayúdanos Padre, a tener siempre limpio nuestro altar, que no tenga murmullos, ni rencor, que no tenga celos y sobre todo que tenga mucho sitio para el prójimo y Dios.

Imaginaos que nos dicen, que mañana viene a nuestra casa alguien muy importante, una persona importante para ti. ¿Cómo prepararías la casa?. Seguro que haces limpieza casi general si te da tiempo y pondrías flores bonitas, todo lo mejor que tienes ¿verdad?.

Y, ¿por qué no le preparamos así a Dios, al Padre, nuestro corazón?. Ya tenemos una edad, es hora de dejarnos de tonterías y dar importancia a aquello que lo tiene, ¿qué te hace tener paz y bondad en tu interior?. Claro, ¡¡el altar preparado!!.

Tener siempre el perdón a punto, para pedirlo las veces que hagan falta y poder darlo sin que nos lo pidan, tener alegría en todo y por todo. Dios quiere que seamos felices, la vida es solo para aprender a amar. Ese es el motivo principal de la vida, AMAR, Amar a DIOS sobre todas las cosas y amarnos los unos a los otros como ÉL nos ama.

El sufrimiento, también nos lleva al mensaje de Dios, de Dios Amor.

Debemos de trabajar por nuestro propio altar, si, ser egoístas con nosotros mismos y tener todo listo siempre para ÉL. Eso lo conseguiremos conforme vayamos enriqueciendo nuestra vida espiritualmente, cada día, cada semana ser un poquito más espirituales.

Al levantarnos dar Gracias por todo aquello que sintamos y pedir, pedir ayuda a DIOS. ÉL, Jesús, está, es vivo, a veces creo que nos hemos quedado demasiado con la Cruz. Él, desde la Cruz, nos demostró el nuevo camino, el nuevo sendero que nos abrió Jesús por el Amor. Mantengamos limpios y vivos nuestros altares.

Debemos cambiar nuestro sentir, nuestros pensamientos, y deseos. Es difícil, pero Tadeo nos va a ir ayudando si lo pedimos en verdad y en amor. Que no nos deje hablar si con ello herimos a alguien, que nos ayude a tener energías buenas, energías del universo. Tengamos valor para ir cambiando, cambiemos nosotros primero, decimos que el mundo está mal, igual lo que peor esta, es nuestro altar.

Intentemos ser un poco ma´s conscientes en todo lo que hacemos.

Pongamos flores espirituales en nuestros actos, que cuando por la noche nos repasemos, podamos sonreír mirando a Jesús y mirar a nuestro altar.

Vive feliz, Cofradía San Judas Tadeo.


Catedral de Calahorra

(La Rioja) España.

La Catedral de Calahorra es la Sede histórica más antigua de la diócesis de Calahorra y la Calzada-Logroño. Surge del martirio de los legionarios romanos Emeterio y Celedonio decapitados según la tradición hacia el año 300 en el mismo lugar donde hoy está emplazado el templo. La veneración del martirio explica su emplazamiento, a extramuros de la ciudad, en su parte baja y a orillas del río Cidacos.

Ya en el siglo cuarto, la peregrinación a este santo lugar permitió la construcción de un baptisterio en la localización precisa donde tuvo lugar el martirio. El famoso poeta Aurelio Prudencio (quien como hijo de la ciudad compartía la admiración y devoción sentida por los calagurritanos hacia el coraje de los Santos) inmortalizó dicha construcción y homenajeó a sus Patronos escribiendo un himno, lleno de lirismo, en el que detalló tanto la confianza que los Santos habían depositado en Dios como su testimonio por la fe cristiana en la que creían.

La destrucción de este templo cuando la ciudad cayó en manos árabes no impidió que los calagurritanos mostrasen su respeto por los Santos. Continuaron transmitiendo la veneración que sentían por sus hazañas y milagros, generación tras generación, de tal forma que tan pronto como el rey de Navarra, Don García de Nájera, reconquistó la ciudad para la cristiandad en el año 1045, se erigió nuevamente un templo, esta vez de estilo románico, en el mismo lugar donde tiempo atrás estuviera el baptisterio antes de ser destruido por los árabes.

Algunos siglos después, la paz y la prosperidad de la ciudad proporcionó a sus habitantes los medios necesarios para comenzar la construcción de la que, con el tiempo, se convertiría en el magnífico edificio que admiramos hoy. Las obras comenzaron hacia el final del siglo XV, en el año 1484, y se prolongaron durante más de 200 años, de manera que sus capillas, retablos, así como el resto de los elementos del templo reflejan los desarrollos culturales y artísticos que tuvieron lugar en la región a lo largo de las obras, si bien no se ha conservado ningún resto románico.

Un poco de historia.

Al terminar la época de Diocleciano y después de que Constantino alcanzase la victoria frente a Majencio a orillas del Tiber, el nuevo emperador (que guiado por una visión, había hecho luchar a sus soldados luciendo la Santa Cruz de Cristo en sus escudos), proclamó la libertad de culto en el Imperio con la publicación, en el año 313, del edicto de Milán que ponía fina a las persecuciones que habían sufrido quienes no compartían la veneración por las deidades romanas. Esta apertura religiosa permitió a los calagurritanos sacar de la clandestinidad el culto que profesaban a los dos héroes martirizados en las orillas del río Cidacos, San Emeterio y San Celedonio; la solemnidad de cuya fiesta (según los calendarios mozárabes y algunos martirologios) era el 3 de Marzo, fecha que todavía coincide con las Fiestas de Invierno que se celebran en su honor en Calahorra (La Rioja), España.

Con la libertad religiosa, la comunidad cristiana calagurritana pudo dejar de esconderse para celebrar sus reuniones y honró la memoria de sus Santos Mártires con las construcción, ya en la segunda mitad del siglo IV, de una pequeña basílica junto a la que, en el mismo lugar en el los dos hermanos habían nacido a su nueva vida junto a Cristo, se levantó el baptisterio (Heron o martyrium) cuyas aguas estaban destinadas a dar paso al nacimiento, a la fe de todos los catecúmenos que lavasen allí sus faltas. Esta Iglesia, a la que se llamó principal, se convirtió en la sede de una gran diócesis, y con el paso del tiempo y numerosas reconstrucciones, pasó a convertirse en la Iglesia Episcopal y, finalmente, en la Catedral que podemos admirar hoy en día. El actual baptisterio ocupa la superficie en la que se erigió la primera Iglesia de nuestra comunidad, y dentro de él, la grandiosas pila lobulada de estilo gótico (Pila de los Santos), se sitúa en el emplazamiento original en el que tuvo lugar el martirio.

La diócesis de Calahorra, amparada por sus Santos Patronos, conoció momentos de gran prosperidad y se convirtió en el punto hacia el que miraban numerosos fieles, procedentes de muy diversos lugares, ansiosos de hallar una guía que ayudase y fortaleciese su fe. Junto a las épocas de esplendor, la sede episcopal también sufrió las consecuencias derivadas de la gran inestabilidad en determinados momentos de la vida de la población que la rodeaba. De este modo, en el siglo V, el obispo Silvano hubo de defenderse ante acusaciones presentadas a Roma porque, empujado por la necesidad y la urgencia de la situación, había nombrado un obispo para la vacante sede de la vecina Auca (Villafranca de Montes de Oca) sin aguardar la aprobación de Tarragona, ya que las vías con dicha ciudad estaban cortadas por la revuelta campesina de laos bagaudas. De cualquier modo, la Iglesia superó rápidamente esta crisis y no se enfrentó a un problema de verdadera magnitud hasta la llegada de los musulmanes.

Los archivos catedralicios confirman que en torno al 714, las tropas de infieles dirigidas por el emir Muza ibn-Nusayr ocuparon la Weled Assiqia (la Tierra de las Acequias), ala que pertenecía Calahorra, junto a la mayor parte de la actual Rioja Baja. A lo largo del siglo VIII, los cristianos fueron víctimas de los castigos y persecuciones a los que les sometieron los recién llegados. La opresión obligó a que hacia finales de la centuria, el obispo Teodomiro hubiera de vivir en  Oviedo, en el exilio. Desde allí, al amparo de la corte del rey, continuó la dirección de la diócesisi en el siglo IX, durante el que otros dos de los obispos calagurritanos también recibieron allí asilo real. Entretanto, la situación se recrudeció en Calahorra cuando, en el siglo X, Murtarrib al-Morrid mandó que se destruyese la Catedral de la ciudad en un intento por doblegar y someter a sus pobladores. En el año 914, dada la difícil situación en la que se encontraban los cristianos de la capital de la Ribera, se decidió que Nájera, siempre atenta al modelo establecido por la diócesis de Calahorra, a la que nunca suplantó, se ocupase de velar por los creyentes de la región hasta que la sede principal volviese a manos cristianas, lo cual sucedió en el siglo siguiente.

A pesar del fuerte yugo con el que los musulmanes querían oprimir a los cristianos, durante los años que se mantuvo la presencia árabe en Calahorra, los fieles no dejaron de honrar y dar culto a los Santos Mártires, quienes transmitieron su gallardía a sus protegidos para que superasen las duras pruebas que tenían ante ellos. Sin embargo, el temor a que la ira de los infieles pudiese acabar por completo con las reliquias de los nobles hermanos animó a que, tan pronto como se sintió el acecho de los hombres del Islam, un grupo de calagurritanos partiese hacia el norte con las Cabezas de los Santos para ponerlas a salvo tras las montañas. Los peregrinos avanzaron hacia Cantabria, siguiendo los pasos que diera San Millán en el siglo VI, cuando se había dirigido a cristianizar aquellas tierras, en las que había ayudado a fundar varios monasterios. Los viajeros se detuvieron en Somorrostro (cuya estratégica situación frente al mar ya había propiciado con anterioridad la ocupación romana) y en la cima del cerro, quizá recordando con nostalgia la pequeña meseta en la que se levantaba la querida Calahorra de la que habían partido, fundaron una abadía, que llegaría a transformarse en Catedral y, en torno a la cual, con el tiempo, comenzó a desarrollarse un núcleo de población que tomaría el nombre de uno de los Santos Mártires para darse a conocerse como Santander.

En el año 1045, mientras la abadía santanderina iba prosperando, García III de Nájera recuperó Calahorra para la cristiandad, y en el 1076 el Cid (con la bendición de los otros dos blasones de España, San Emeterio y San Celedonio), hizo posible que la ciudad se uniese a Castilla. Lejos del peligro árabe, la diócesis de Calahorra recuperó su antigua posición como cabeza de la comunidad de fieles entre los que predicar la fe en el Dios único y verdadero, que se conocía en la región desde que cientos de años antes su fundador Tubal predicase, al igual que lo hiciese en tierras cántabras y otros puntos de la Península Ibérica, las enseñanzas de la fe de su abuelo Noé. De nueva elegida como sede espiritual, la diócesis de Calahorra vio aumentar sus proporciones al recibir la anexión de los territorios de la diócesis de Álava, que le correspondían según una extraña interpretación de la división visigoda de Wamba. Más adelante sus límites llegaron a extenderse hasta incluir parte de Burgos y Vizcaya, y en varios momentos de la historia, los ojos de la cristiandad la miraron con atención. Durante la Edad Media la influencia de la diócesis se dejó sentir en diversos puntos de España, por donde se propagó el culto y la devoción hacia los Mártires de Calahorra, como lo demuestras las iglesias, monasterios y altares elegidas bajo su advocación.

La leyenda de los Santos Mártires se ha mantenido viva hasta la actualidad, de forma que cada 3 de marzo la ciudad honra a sus Patronos sacándolos en procesión durante la festividad que lleva su nombre. Este acto se repite nuevamente el 31 de agosto, durante la semana grande de las fiestas en honor a sus Santos, cuya celebración se trasladó a fechas estivales para que éstas no interfiriesen con la celebración de la cuaresma. Así, año tras año, los calagurritanos se acercan a la Catedral unidos por su veneración hacia las reliquias que recuerdan la valentía con la que sus Patronos dieron testimonio de su fe y que, guardadas en unas urnas moldeadas con el noble metal del oro, sirven para proclamar al mundo entero el gran amor que sienten hacia estos Santos cuyo nombre, según cantaba el ilustre poeta Prudencio “grabó Cristo en letras de oro”. Y una vez ante ellos, como siempre, llenos de admiración y respeto, entonan su himno para que los proteja y guíe en su fe: “Gloriosos Mártires, gloriosos Mártires, / pedid al Señor que conserve nuestra fe”.

San Emeterio y San Celedonio

A lo largo de la historia diversos autores han lanzado numerosas hipótesis acerca del lugar de nacimiento de estos valientes cristianos. El calagurritano Pedro Gutiérrez se esforzó buscando pruebas que corroborasen su afirmación de que los Mártires eran oriundos de Calahorra, sin duda en un afán de sentir todavía más cercanos los Santos Patronos, hacia los que profesaba un gran respeto y devoción. Su investigación aportó la luz necesaria para aclarar la cuestión y aunque la “Pasión de San Emeterio y San Celedonio”, compuesta ya en el siglo VIII, nos asegura que procedían de León, un análisis exhaustivo de los documentos permite concluir que los legionarios estaban estacionados en tal fortificación, si bien habían nacido en Calahorra, ciudad que también fue testigo de su ascensión a la vida inmortal de santidad que alcanzaron al ser martirizados en las orillas del Cidacos. Ambos hechos han otorgado a los calagurritanos el derecho de albergarlos en su corazón y rendirles culto por el modelo de corage y lealtad que proporiconaron para los futuros habitantes de la ciudad.

Hijos de un centurión romano, los dos hermanos habían seguido los pasos de su padre al alistarse bajo el servicio de las huestes romanas, donde estuvieron encargados de portar los estandartes de la Legión Gemina VII a la que pertenecían y que los apartó de Calahorra durante un tiempo. En aquellos años (finales del siglo III, principios del siglo VI de nuestra era), el Imperio Romano al que defendía, entre muchas otras, su legión ya había perdido parte del gran fausto y esplendor que le había caracterizado en épocas precedentes. Observando el discurrir de los acontecimientos, los hermanos pudieron darse cuenta de que la larga lista de personajes que se habían ido sucediendo en el trono romano gozaban de sus triunfos tan sólo gracias a un sinfin de traiciones a través de las que se infligían no menos sufrimientos sobre el pueblo. Envuelto en esta situación, Diócletes, más conocido como emperador Diocleciano, olvidando quizá que su padre era un liberto dálmata, clamaba ser una reencarnación del mismo Júpiter y, lleno de ira contra los cristianos que habían osado hacer la señal de la cruz en su presencia, había promulgado un edicto contra ellos en el que dictaba su persecución. El ansia de poder y reconocimiento que cegaba al emperador le había llevado, como en los tiempos de Decio, al recrudecimiento de las injusticias cometidas contra los seguidores de Cristo. Ante estos hechos, cansados probablemente de la vanidad y falsedad de la forma de vida promovida por los gobernantes del Imperio, nuestros dos heroicos legionarios de Cristo, que ya no al servicio de la corrupta Roma, siguieron también los pasos de su padre, San Marcelo, y lejos de amilanarse por el eminente peligro que suponía la profesión de la fe cristiana, no dudaron en proclamarla sin pudor ni temor alguno, lo que les llevó a reunirse nuevamente con la comunidad cristiana de su Calahorra natal.

Instruidos en las creencias de su progenitor, los dos hermanos eran miembros de una de las comunidades cristianas más antiguas de España, que llegada a la región procedente de los focos cristianos del norte de África, se había extendido por distintos puntos del valle del Ebro como Zaragoza, Alfaro, Varea y la propia Calahorra. De entre las doctrinas escuchadas por los valientes legionarios, quedó grabada en su corazón con una fuerza especial aquella de que “Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto”. (Mt. 4,10), por lo que no dudaron en retirar la tela del estandarte que indicaba su pertenencia a la Legión Gemina VII para dejar al descubierto un asta en forma de cruz con la que, al alzarla, proclamaron abiertamente el orgullo que sentían por ser siervos del Dios verdadero, una confesión que les costó la vida, pero que, al mismo tiempo, abrió sus puertas al cielo y los inmortalizó como los Mártires a los que generaciones de cristianos veneran desde entonces con fervor.

Fieles a sus creencias, soportaron el presido en la cárcel ubicada en la antigua Casa Santa (hoy derruida) y padecieron un sinfín de torturas de tal crueldad que hizo sentir vergüenza a sus propios verdugos, quienes destruyeron las pruebas de los terribles castigos que habían impuesto sobre los estoicos cristianos para impedir que llegasen a conocimiento público. Retomando la historia, tras sufrir un auténtico calvario, que no disuadió a los jóvenes en mantener su lealtad al Rey de los Cielos, los soldados condujeron a Emeterio y Celedonio fuera de las murallas de la ciudad que defendián a sus habitantes de la amenaza de los francos y los alemanes, y en el descampado que había a orillas del río Cidacos, los devotos legionarios vencieron a sus verdugos al ofrecer su existencia terrenal como el sacrificio necesario para nacer a una vida nueva al amparo de Nuestro Señor. Así, un día V de las Nonas de Marzo de los comienzos del siglo IV de nuestra era, la comunidad calagurritana vio cómo, antes de que la espada del verdugo abriese a los dos hermanos el camino hacia la eternidad, éstos daban testimonio de su amor a Dios. Como último gesto, Emeterio arrojó a lo alto su anillo, simbolizando su compromiso con Dios, y Celedonio lanzó su pañuelo, como una prenda con la que dedicar sus acciones al Rey Celestial. Los presentes fueron testigos del legendario milagro según el cual las ofrendas de los Mártires ascendieron para ser acogidas en el cielo, sirviendo de llaave para abrir las puertas hacia el Santo destino de los legionarios.

La tradición continúa narrando el largo peregrinaje de las cabezas de los dos hermanos, que transportadas por la corriente del río Cidacos, llegaron al caudaloso Ebro, desde el que siguieron un difícil recorrido hasta alcanzar tierras cántabras.

Según narra una de las tradiciones, al llegar a la desembocadura del calagurritano “Señor de los meandros”, las Santas Cabezas, impulsadas por la santidad de Emeterio y Celedonio, remontaron el curso del Ebro.

Otra tradición continúa el ralato informando sobre cómo las aguas del Ebro escoltaron a las Santas Testas hasta el Mediterráneo, a través del cual, mecidas por sus olas, bordearon la costa española hasta Sevilla, donde un barco cántabro las recogió para, tras un largo viaje, depositarlas en la Peña Horadad (en la actual Península de la Magdalena), que se abrió para dar paso a la nave que transportaba a los que desde entonces serían Santos Patronos de la futura ciudad de Santander, nombrada asía en su honor del primero de los hermanos.

Ambas tradiciones explican el porqué de la existencia de las Santas Reliquias con los cuerpos de los Mártires en Calahorra, mientras que las correspondientes a sus Cabezas se hallan en la capital de la Bahía Santanderina.

Himnos dedicados a los San Emeterio y San Celedonio.

HINMOS A LOS MARTIRES

Gloriosos Mártires

¡Gloriosos Mártires!

¡Gloriosos Mártires!

Pedid al Señor que conserve nuestra fe,

Pedid al Señor que conserve nuestra fe.

De la Iglesia adalides Gloriosos

De la Iglesia adalides glorioso,

coronados de lauro inmortal,

vuestra sangre regó nuestro suelo,

dio nobleza a esta invicta ciudad.

Vuestros restos sagrados son joyas

que enriquecen de Cristo el altar.

Calahorra ante ellos proclama:

“sois sostén de su fe y su piedad”.

Cual nosotros aquí convivistéis

y hoy reináis cabe el trono de Dios.

El amor que no muere nos una

de la gloria en la eterna mansión.

El amor que no muere nos una

de la gloria en la eterna mansión.

De la Iglesia adalides gloriosos,

coronados de lauro inmortal,

vuestra sangre regó nuestro suelo,

de nobleza a esta invicta ciudad.

Vuestros restos sagrados son joyas

que enriquecen de Cristo el altar.

Calahorra ante ellos proclama:

“sois sostén de su fe y su piedad”.

Himno a los Mártires de Calahorra

(Traducción de Prudencio)

De dos Mártires los nombres

fijos en el cielo están

lo que Cristo en letras de oro

anotará un día allí

y a la tierra en sangre escritos

diera cual don singular.

Oh feliz región del Ebro:

gozas de honor sin par

de guardar sus santos cuerpos

por designio celestial:

Que a los que morir los viste,

muertos logras hopedar.

Ancha glera del Cidacos:

tu sorbiste sangre inmortal,

que manaron dos gargantas

cual un doble manantial;

desde entonces es santuario

de peregrinos tu arenal.

¿Quién de luengas tierras viene

de los Santos gracia a implorar

que no vuelva con consuelo

o aliviado en su pesar?,

que las penas y pesares

aquí no tienen lugar.

¡Gloria a Ti, Santo Dios Uno!.

¡Gloria, Santa Trinidad!.

Padre, Hijo y Santo Espíritu,

a los tres honor igual:

Dios, que a nuestros Santos Mártires

ciñes el lauro inmortal.

Oración

Dios todopoderoso y eterno que concediste a los Mártires Emeterio y Celedonio la gracia de morir por Cristo,

ayúdanos en nuestra debilidad para que como ellos no dudaron en morir por Ti,

así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

LA CATEDRAL

EDIFICIO

La Catedral de Calahorra está emplazada a extramuros de la ciudad, en su parte baja y a sus orillas del río Cidacos.

Su portada principal es barroca. Su torre consta de seis cuerpos. La portada de San Jerónimo gótico-renacentista, rompe la austeridad de su fachada norte. Construida en piedra de sillar, su estilo es gótico con aportaciones renacentista en su presbiterio. Dentro de la Catedral se recorren 16 capillas con sus correspondientes retablos realizados desde el siglo XVI hasta el XVIII, y otras obras de importancia.

Su sacristía esta divida en tres tramos. Dos antesacristías de los siglos XVI y XVII y la sacristía de los espejos del siglo XVII con ornamentación de estilo rococó del siglo XVIII. Un claustro gótico-renacentista que alberga importantes imágenes, retablos y orfebrería de los pueblos de la diócesis, en depósito para instalar un museo.

En la Catedral podremos encontrar entre otras muchas obras de arte la custodia del ciprés de estilo gótico, y el palio del pelicano de finales de siglo XVII.

CAPILLAS

-Capilla de San Juan Bautista

-Capilla Bautismal

-Capilla de la Visitación

-Capilla Mayor

-Capilla del Niño Jesús

-Capilla del Espíritu Santo

-Capilla de la Virgen del Pilar

-Capilla de los Santos Mártires

-Capilla del Cristo de la Pelota

-Capilla de San José

-Capilla de la Inmaculada

-Capilla de Santa Ana

-Capilla de San Pedro

-Capilla de Santa Lucía

-Capilla de la Virgen del Rosario

-Capilla de los Santos Reyes

CAPILLA DE SAN JUAN BAUTISTA

Se encuentra situada a los pies de la Catedral, en la nave denominada “del Evangelio”.

Cuenta con un retablo Churrigueresco de 1717, si bien la talla de San Juan Bautista situada en la hornacina principal es de estilo renacentista. En la parte superior del retablo hay un lienzo que representa el bautismo de Jesús.

Las pinturas del techo y de las paredes son obra de Domingo de Rada.

Cierra la capilla una reja de 1792 cuyos baluartes fueron los que se quitaron de la capilla del Santo Cristo.

Esta capilla estuvo relacionada con la cofradía de Hijosdalgo de la ciudad, que tenía a San Juan como patrono.

CAPILLA BAUTISMAL

Situada en la nave del Evangelio, la Pila Bautismal se haya en el lugar exacto donde sufrieron el martirio los Santos Emeterio y Celedonio.

Hasta el año 1.876 sólo había una pila bautismal en la ciudad de Calahorra, por lo que hasta entonces todos los calagurritanos se bautizaban en la Catedral. Posteriormente se autorizó a las iglesias de Santiago y San Andrés a disponer de sus propias pilas bautismales en sus templos, pudiendo ser recibido el sacramento del Bautismo en los mismos.

Es de piedra, de una sola pieza. Su estilo es gótico, de hacia el año 1.500, y su diámetro es de dos metros. Su forma de flor se compone de ocho lóbulos, que simbolizan la perfección y plenitud que da el bautismo a quien lo recibe. El significado iconográfico de la obra se competa con ocho argollas (una en cada lóbulo), el conjunto de las cuales representa la fortaleza que da el bautismo ante los pecados de la ira y la concupiscencia, representados por dos cabezas de serpientes, situadas debajo de las argollas.

Los lóbulos tienen relieves: una figura con una tiara representa al Papado; puede verse también un Pelícano, ave acuática en la que en la antigüedad se vio el símbolo del amor materno y paterno, debido al modo de abrir su boca para alimentar a sus crías con el producto de la pesca, lo que se interpretaba como si abriera el pico para dar su sangre a los polluelos. Esta interpretación expllica porqué en la iconografía cristiana ha pasado a considerarse símbolo de Cristo y figura de su sacrificio, ya que Cristo entrega su sangre para la redención de los hombres.

El relieve del apóstol Santiago encaja con el hecho de que Calahorra pertenece al Camino de Santiago del Ebro. Toda la pila bautismal está rodeada por 48 vieiras, representantes tanto del Camino de Santiago como del Bautismo.

A la izquierda de la capilla podemos contembplar un relieve con la Aparición de la Virgen del Rosario de los Santos Emeterio y Celedonio cuando estaban en la cárcel. Data del siglo XIX y proviene de la Casa Santa, que es la cárcel romana en la que los Santos estuvieron presos.

En frente de la Capilla hay un lienzo del siglo XIX que representa a los Santos cuando fueron conducidos ante el juez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También a la derecha de la capilla hallamos un retablo Churrigueresco del siglo XVIII que se modificó en el siglo XIX para colocar las imágenes de San Blas (abogado de la garganta) y San Antón (patrono de los animales), ambos muy venerados en la ciudad y cuyas fiestas se celebran el 3 de Febrero y el 17 de Enero respectivamente.


Al salir la Iglesia de la clandestinidad se afianza en su organización, se va haciendo con los monumentos oficiales y santuarios del Imperio Romano y los erige en sus propios templos… (las basílicas paganas se transforman en basílicas cristianas…). En Roma, en el mismo lugar donde se levantaba el templo de la diosa grecolatina Atenea – Minerva (símbolo de la sabiduría y de la guerra), se erige la iglesia de “Santa María ad Minervam”.

En el siglo XVI se crearon muchas cofradías, o se robustecieron las antiguas, en un intento de contrastar al protestantismo. Estas cofradías tenían una iglesia matriz en Roma, de donde las venían la aprobación, indulgencias y gracias espirituales… eran una manera de que estas hermandades de cristianos estuvieran unidas a la Iglesia Universal.

Nacen y toman un gran auge en este siglo las Cofradías del Santísimo Sacramento, que se llamarán “del Santísimo”, “del Señor”, o “de Minerva”, ya que su iglesia matriz era Sta. María de Minerva.

Actividad importante de estas cofradías era solemnizar el Jueves Santo y Corpus Christi en las distintas parroquias. Para mantener vivo durante el año ese deseo del culto a la Eucaristía, los terceros domingos de cada mes, tenían una pequeña procesión por el interior del templo. Esta procesión se llamó popularmente “de Minerva”, porque ése era el nombre popular de la cofradía que la organizaba. Era como un “Corpus pequeño” que mantenía a la gente en la devoción eucarística.

Esta práctica se mantuvo viva en casi todas las catedrales y parroquias de los pueblos de España. Durante el siglo XX se fue abandonando por varios motivos, (desaparición de las cofradías, falta de tiempo de los sacerdotes por la atención a varios pueblos, el nacimiento de otras maneras de honrar a la Eucaristía con el Santísimo expuesto, la práctica de la comunión frecuente, etc…)

En nuestra Catedral de Calahorra (La Rioja), tenemos un “caso excepcional” de mantenimiento de esta costumbre casi del todo perdida. ¿Qué hacer para mantenerla, no como una antigüedad museística, sino como algo que atraiga a los fieles como parte de su religiosidad, de su devoción, de su vivencia religiosa… de su manera de dar culto a la Eucaristía…, y en este templo catedralicio, iglesia matriz de la Diócesis, que nos entronca con toda la Iglesia Universal?.

De nosotros depende. Cada uno personalmente, desde nuestra situación, unos como miembros de la Junta Directiva, otros como parte de la Asociación AMIGOS DE LA CATEDRAL y todos unidos como Calagurritanos, podemos hacer algo en la tarea de mejorar y trasmitir a las generaciones posteriores este legado de la “Procesión de Minerva”, tan arraigada en nuestra Catedral desde el siglo XVI.

La Misa y Procesión se celebran cada tercer domingo de mes a las once de la mañana.

Sintámonos comprometidos.


 

Corazón Feliz

Dichoso el corazón enamorado 

que en solo Dios ha puesto el pensamiento,

por él renuncia todo lo criado,

y en él halla su gloria y su contento.

Aún de sí mismo vive descuidado,

porque en su Dios está todo su intento

y así alegre pasa muy gozoso

las ondas de este mar tempestuoso.

(Santa Teresa de Jesús)


DIOS ES EL DESTINO

EN EL CAMINO ESTA DIOS

QUE BRILLE DIOS EN TÚ CAMINO

De nuevo quiero estar contigo, busco Tú compañía, busco que mi luz cada día encuentre Tú energía,

es fácil de decir, pero hoy es difícil de realizar;  estamos pasando por todo aquello que sin pensar hemos ido sembrando,

engañándonos ingenuamente.

Nada pasa porque sí, todo tiene sentido, nada sucede de un modo inútil ó perdido.

Ayúdanos a que de esta crísis salgamos muy pronto, pero siendo todos mejores personas,

más conscientes de todo aquello que queremos, podamos o no.

Ayúdanos a salir mejor en todo aquello que este en nuestra mano mejorar.

Gracias, Jesús.


Queridos hermanos Tadeanos, Dios nos bendiga y ayude a todos los que nos encontramos aquí delante de Él, dejando nuestro corazón al descubierto.

Presentémonos con la mayor humildad y gratitud que sepamos ofrecerle.

Que feo está todo ¿verdad?. No se libra nadie, en estos casos nos damos cuenta de lo unidos que estamos, tarde o temprano te toca la cadena, todos somos engranajes de esta cadena y el mal comportamiento, es seguro que en algo te afectará a tí, y el buen comportamiento seguro que te hará bien a tí.

Lo que pasa es que hay personas que se creen que esto va solo, que funciona de la nada y no es así, cada cual tenemos nuestras obligaciones y si nos las cumplimos los que nos siguen lo pagarán.

Tenemos que pedir, pedir y rezar todo lo que podamos, para ver, para darnos cuenta de lo importantes que somos cada uno en su lugar de la vida y las responsabilidades que tenemos que cumplir.

 Que  todos nos demos cuenta de que la felicidad no la da el tener mucho, mucho. No es más feliz el que más tiene, sino el que sabe disfrutar y vivir con lo que tienes, teniendo todos, lo necesario para nuestros hogares y familia.

A veces me digo “menos mal que lo que más vale y nos hacer vivir es gratis”. ¿Os imagináis que alguien fuera dueño del aire que respiramos, de la luz del sol, del agua del cielo?. ¿Qué pasaría?. ¿Qué país tendría los derechos?. ¿Los repartirían por igual con toda la humanidad?. Pensar en ello por unos segundos. Personalmente creo que no, menos mal que el único dueño es Dios, es la naturaleza, su creación inigualable y maravillosamente sabía “Gracias Padre”.

No quiero ser hipócrita, se perfectamente que se vive mejor si te sobra un poco que si te falta, sin lugar a dudas. Pero, ahora pensamos solo en lo material, predomina el consumo sobre todo, quieres, quieren, queremos, quiero tener más, más de todo, pero eso sí, también trabajando menos y con más derechos y menos obligaciones,, a veces he oído cosas que digo… ¿pero estamos locos o qué?. Siempre ha habido y habrá familias pudientes y otras menos pudientes. Familias con suerte y otras menos suerte. Personas muy trabajadoras y responsables en sus gastos. Otras no tan trabajadoras que quieren tener como la que trabaja.

Si todos tuviéramos presente (yo la primera) que todos somos hermanos, hijos de Dios, *creo* que seríamos distintos. Todos por igual, empresarios y trabajadores. Ser justos y buenas personas todos, honrados y orgullosos de nuestros trabajos. No creernos, unos más que otros, privilegiados por ser esto o aquello, rico, famoso. Delante de Dios no. Nadie hay más que nadie. Pero, creo que si hay buenos y malos, hay personas que trabajando, viviendo su día, a día piensan en los demás, y eso es bondad interior que se refleja a su alrededor. Dios les bendiga su vida.

Solo nos faltan dos encuentros más para llegar a nuestra querida novena. Preparémonos, vayamos pensado en que queremos cambiar, que nos gustaría conseguir, personal y espiritualmente.

Toda la junta directiva de esta cofradía de San Judas Tadeo deseamos que nos orientéis en si os gustaría que se llegara a realizar algo especial en la novena, ¿encuentro entre nosotros sobre algún tema especial?. Esperamos vuestras ideas.

Quiero seguir en el camino de Jesús, quiero que cada mañana nuestro primer pensamiento sea para Él. Darle gracias por todo. Amar cada hora que vivimos. Tenemos tanta suerte de haber sido elegidos, tocados por la Gracia de tener necesidad de Dios. Me siento feliz de darme cuenta de cuánto necesito de Dios. Eso sí que es maravilloso, tener sed de Dios, buscar siempre su fuente misericordiosa con todos los corazones del planeta. No olvidemos nunca que…

La oración es la fuerza del hombre y debilidad de DIOS.

(San Agustín)

Rosa Mármol.

Presidenta Cofradía San Judas Tadeo. Calahorra (La Rioja) España.


Amo Señor tus sendas, y me es suave la carga que en mis hombros pusiste,

pero a veces encuentro que la jornada es larga, 

que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste, 

que el agua del camino es amarga,

que se enfría este ardiente corazón que me diste,

y una sombría y honda desolación me embarga, 

y siente el alma triste y hasta la muerte triste…

El espíritu es débil y la carne cobarde.

Lo mismo que el cansado labriego, por la tarde, de la dura fatiga quisiera reposar…

más entonces me miras… y se llena de estrellas, Señor, la oscura noche;

y detrás de tus huellas, con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.


Queridos hermanos Tadeanos. Ya estamos en la mitad del año, Junio. Ayer fue Navidad, corre tanto el tiempo que casi tenemos que coger impulso para ir a la misma velocidad de nuestra propia vida.

Me hacía esta pregunta y como cada mes hablamos un poco y os la hago a vosotros.

¿Qué os parece hoy en día muy difícil?. A mí lo más difícil me parece es educar.

¡Qué complicado!. lo que antes valía, ahora… (vale más y nos damos cuenta).

¿Hacia dónde aconsejamos a nuestros seres queridos?, hermanos, hijos, sobrinos, conocidos, etc. Me refiero a que les decimos para cuando sean mayores, que quieren ser o conseguir. La verdad es que pensando, pensando, me he dado cuenta, de que siempre hablamos de dinero, de trabajos que se consiga mucho dinero, con poco esfuerzo y que sean más, tener más y mejor que nadie.

Nadie les decimos, ni les educamos, para que vayan educando a su vez el corazón.

Cuando ya tenemos una edad, nos damos cuenta de la importancia de la paz interior, acostarnos y dormir en paz, a pierna suelta, que se suele decir, lo más importante de vida es sentirte orgulloso de uno mismo. Ser una persona lo más honrada y honorable posible, contigo, en el trabajo, con los tuyos, en la vida. Que cuando hablen de uno digan…, fulanito, ¡qué buena persona, que buen compañero de trabajo, buen vecino!, etc.

Qué cuando seas abuelo estés orgulloso de haber estado con los tuyos el mayor tiempo que te haya sido posible, es lo único que nos podemos llevar, el amor que lleve adquirido nuestro corazón, viviendo en familia, amando a los tuyos y enseñándoles lo más, pero más importante de conocer en la vida: el cariño, el amor por los demás.

Con el Amor, no puede la muerte. Te siguen y sigues amando.

Ser buena persona conlleva muchas cosas y tener muy buenas facultades, que yo pienso que todos nacemos extraordinariamente buenos. Pero, la vida y los ejemplos…

Dignidad de la persona, lo estamos perdiendo, es muy digno trabajar y ganar las cosas merecidamente, en cambio, hablamos del trabajo como si fuera un sacrificio y malo.

Una cosa que me pone de los nervios es cuando no se valora el trabajo de la persona, hombre ó mujer, que decide quedarse en el hogar, disponer de menos medios económicos, tener menos, gastar en menos cosas que a veces son innecesarias (mira que tenemos cosas en las casas) para atender a los hijos, en su educación.

Creo que es igual de digno ir a trabajar, que quedarse en casa a llevar una familia. ¿Por qué dudamos de eso ahora?. ¿Por qué hemos echado por tierra la labor del hogar?.

El hogar es el suelo de la felicidad. ¿Quién lo duda?.

Que ejemplos presentamos hoy en día la sociedad, gentes que sólo buscan enriquecerse a costa de lo que sea, o quien sea, que la responsabilidad no existe y esos es parte de culpa de las situaciones ó circunstancias que estamos viviendo en el mundo. Además, es de esas personas que más se les hace propaganda en los medios de comunicación. No hablamos de personas, estupendas a nivel humano, empresarios justos y nobles, no ¡venga!, hablamos de aquel que le han dado tantos € y no sabemos por qué, el otro que lo nombran director de un gran sueldo y no esta preparado y nos lleva a pique. En fin, que tenemos que esforzarnos para que las personas que queremos, sean maravillosas y sepan que todo lo que hacer por ser mejor persona, el primer beneficiario es uno mismo.

Amar al prójimos como a uno mismo, es uno de los mejores caminos, para ser buenísima persona. Amar es ayudar, no poner zancadillas, no envidiar, desear para los demás, lo mismo que para uno mismo, no abrir la boca si no tenemos cosas bellas que decir del otro, no juzgar, y sobre todo rezar por aquellos que no nos caemos bien.

¿Nos podemos imaginar un planeta en que todos pensáramos en ser buena gente?. En que todos tuviéramos los mismos derechos y por supuesto, también los mismos deberes, (que gente lista sobra). ¡¡¡Qué maravilla!!!, ¿verdad?.

Se han puesto de moda, no decir que está bien a los niños, y que está mal, y ellos por si solos y con los ejemplos que ven, no pueden ser capaces de actuar correctamente.

El sábado 2 de junio en la charla que nos dio el Sr. Obispo auxiliar de Barcelona D. Sebastiá, Taltavull en Logroño, insistió y volvía a insistir en la importantísima labor de la educación de los niños de 0 a 6 años. De las consecuencias que estamos viendo, por la falta de guía en los hijos. No solo a nivel religioso, que también, (ya sabemos que un niño educado en materia espiritual, tiene y brotan en él, unos valores maravillosos), sino a nivel de educación y responsabilidad de su propio comportamiento en familia y sociedad.

Pensar en Dios, solo eso, al levantarnos y ver, oír y sentir el nuevo día, dándole las Gracias al Padre-Madre, ya te hace ser mejor, sin esfuerzo ninguno, vivir, dándonos cuenta que somos hijos de DIOS. Nada puede superar esa felicidad interior y nos ayuda a ayudar y ser mejores a cada momento de nuestras vidas.

SAN JUDAS TADEO, ayúdanos a ser mejores en todo y para todos cada día. Gracias.

Rosa Mármol.

Presidenta de la Cofradía San Judas Tadeo, Calahorra (La Rioja), España.


La película, hecha en 1979 por John Krish y Peter Sykes, se ha convertido en una poderosa herramienta evangelizadora. El evangelio de San Lucas de la Santa Biblia fue escogido como la base del diálogo y acción para la película. Cinco años de cuidadosa preparación antecedieron la filmación en Israel en los lugares donde se llevaron a cabo los hechos originales. Se consultaron decenas de investigadores, arqueólogos, historiadores y teólogos. Talleres especializados fabricaron reproducciones exactas de la cerámica, herramientas y ropaje.


¿Cuántos secretos sabes y yo no?

Puedo pensar que no te conozco, que eres más fuerte que yo. Hay veces en la vida, que sólo me queda llorar del miedo a… ¿Qué será de esto, de aquello, de lo de más allá?. Sobre todo ante una enfermedad. Ante la partida de un ser.

Decían nuestros abuelos: “Que no nos da Dios, todo lo que podemos soportar”.  Y qué razón tienen. ¿Cuánto puede soportar un ser humano?.

Porque hay dolores que parece que se te van a llevar, hay disgustos que te dejan un ahogo, que tienes unos días de nervios por todos los lados…, parece que no van a acabar.

El tiempo es un bálsamo especial. El tiempo suaviza las penas, el paso del tiempo, los disgustos, te hace olvidar y vamos pasando la vida y nos volvemos a levantar.

También conozco a personas que al dolor por los motivos que sea, no le dejan marchar, siguen y siguen, no quieren olvidar y ahí se quedan atrapados, ese dolor se convierte en sufrimiento y es muy difícil salir, les atrapa la depresión y ya es cosa seria, no le encuentran valor a la vida, ni tampoco lo quieren buscar, es más, le dan vida a los recuerdos, los hacen presentes, no quieren que se siga adelante nada, no aceptan la necesidad de seguir viviendo con la vida, porque la vida no para, no frena nunca, aunque ellos quieran parar.

Como me gustaría decirles ¡¡¡ AGARRAROS A LA ESPERANZA!!!. Pensar que es la verdad, el corazón lo sabe, por eso no te deja a ti marchar. No te irás sin llegar tu hora.

Ya os he contado alguna vez, leí en un libro, que la hendidura que tenemos encima del labio superior nos la hace un ángel que cuando vamos a nacer nos dice: “sss…silencio, no cuentes nada, volverás a casa del Padre, pero ahora debes ir a aprender!. Y que aceptamos condiciones, porque sabemos que ÉL nos espera y nos va a guiar siempre. Y cada cual con su tarea a cumplir, aunque muchas veces estamos como perdidos, pero ahí está la búsqueda interior y todo, todo lo encontramos por el camino de hacer el bien. Recodáis esta frase: ” Haz bien y no mires a quien”, ¿a que tiene mucha razón?. Ponte la mano en el corazón, dile lo que te pasa, él sabe secretos, se los ha dicho DIOS.

PADRE, no comprendemos muchas cosas, pero danos la señal de Tú Amor, la necesitamos cada día. Pon la alegría en nuestro corazón, para que se alivie un poco cuando sintamos el dolor. Porque también es verdad que a veces tenemos tristezas, que no sabemos el motivo, solo notamos el dolor, y vemos, los días más grises y volvemos a preguntarnos. ¿Qué sabe mi corazón, que esto no lo entiendo yo?.

Nada más bello que una nueva vida, y la naturaleza Tú creación, son las fuentes en que nos inspiramos y en ellas nos mandan mensajes, y los recibe nuestro corazón.

No comprendemos muchas cosas, y cuando nos embarga el dolor, todo se vuelve oscuro, es como si Dios se hubiera ido, como si el mundo fuera de un lado a otro, y uno fuera la pelota sin control. Porque, no hay una sin dos…

 “Cuando en ciertos días te sientes sólo y necesitas de una mano amiga…

Aquí estoy, toma la mía”.

 

Yo quiero pensar, debo pensar y sé que estoy en Tú mano Señor.

Que todo pasa por algo, por muy duro que sea, y que Tú me darás la explicación, estoy segura que  lo comprenderé y que te tendré que pedir perdón, por todas estas cosas que he podido pensar hoy en mi dolor.

Es tan duro ver sufrir, no poder ayudar a quitar el dolor, que necesitamos que Dios nos proteja, y nos rebose de su Amor.

No hay mejor ingeniero que Dios. No hay obra más perfecta que el ser humano. Si Dios ha puesto comienzo y fin a las cosas, a la vida aquí en la tierra, tiene que tener motivos maravillosos. A veces nos creemos, ¡puf!, nos creemos dueños de todo y tenemos tanto. Pero, la verdad es que con nada llegamos y con nada nos vamos. Y con dolor, nada nos pertenece.

Pero también el más bello sentimiento que nos permite conocer DIOS, ese, ese no nos lo quita ni la muerte, ni la distancia, ni el tiempo, ni el dolor es el AMOR.

He perdido seres muy, muy queridos, como casi todas las personas, pero las sigo queriendo, las quiero con todo mi Amor, y la muerte no puede arrebatarme ni una pizca de este cariño que les sigo dando cada día, en cada recuerdo, en mi pensamiento, y sé que ellos me quieren, porque los bellos sentimientos, los atiende el universo y aquello que uno piensa, le llega devuelta.

Pero yo sin la ayuda de mi Fe, de la Esperanza, y de mis Oraciones y Coloquios que mantengo con el Padre, con los Santos y los Ángeles, no me sería posible. Necesito de la vida espiritual. Sin su ayuda no podría, la vida sin saber que DIOS nos espera es muy dura, y una servidora es débil, y no la podría soportar. Nunca le daré las suficientes gracias a SAN JUDAS TADEO, por el camino que me hizo tomar, por su ayuda en la vida para conocer a DIOS- PADRE-MADRE… y todo lo demás. Gracias San Judas Tadeo y ayuda a todas las personas que te invocan en la verdad.

Rosa Mármol.

Presidenta Cofradía San Judas Tadeo – Calahorra (La Rioja). España.


Tener FE es pensar que todo esto va a ser para bien, y a la vez comportarnos todos lo mejor posible, mejorarnos nosotros mismos, sin abusar ni engañar en las acciones de nuestras vidas, tenemos que hacer con el prójimo, lo mismo que harías contigo misma. La verdad que para ser sincera es que cuando una persona pierde a ser joven, o pasa por determinadas desgracias es difícil, muy difícil decir:  TEN FE. Pero ahí es cuando  más le pido a Jesús.

“Jesús, no me sueltes de la mano, dame fuerzas para saber comprender, ayúdame en este dolor, quiero sentir Tú bondad en mi cirazón para no desesperar, ten misericordia de mi, abrázame”.

Tener FE, es saber que la vida no termina aquí, que somos almas inmortales, que aquí sólo estamos tejiendo nuestro futuro. Ten FE.

Ten FE y auméntala, con el dialogo con Dios. Respetando la naturaleza, sabiendo lo importantes que somos, somos hijos e hijas de Dios.

Deja abierto tú corazón, expande tu mente un poquito más allá, ve descorriendo el velo, ese miedo a conocernos de verdad.

Ten FE y confianza en que Dios te ama tal y como eres, no intentes disimular, ni retorcer tu verdad antes Dios, Él lo sabe todo. Ama a Dios por el Amor que Él te tiene, si permites ese sentimiento en ti, tu vida va a cambiar, ten TE y practica el dialogo con Dios, aunque sea el dialogo del silencio, busca, sigue el Amor de Dios en cada lugar y segundo de la vida, cambiaras, en todo y para todo.

FE Y PARAGUAS

(Una historia que nos habla sobre la confianza en Dios).

En un pueblito de zona rural, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante la situación límite, marcharon a ver al cura párroco y le dijeron:

-Padre, si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación.

-Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable.

-¡Díganos cuál es!, respondieron todos.

-Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el sacerdote.

-¡Así lo haremos, y también vendremos a Misa todos los días!.

Los campesinos comenzaron a ir a Misa todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente.

Un día, fueron todos a enfrentarlo al párroco y reclamarle:

-Padre, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvia. Él iba a acceder a nuestras peticiones. Pero, ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna…

-Hijos míos, ¿han pedido ustedes con fe verdadera?.

-¡Sí, por supuesto!, respondieron al unísono.

-Entonces, si dicen haber pedido con fe verdadera… ¿por qué durante todos estos días ni uno sólo de ustedes ha traído el paraguas?.

NUESTROS PENSAMIENTOS SE VUELVEN ACCIONES. PIDE Y SE TE DARÁ. TEN FE.

¿QUÉ NOS PASA CON LA FE?

¿Qué nos pasa hoy con la FE?.

¿En qué creemos?.

¿Queremos conocer a DIOS?.

No sé qué nos pasa, pero esto esta triste.

¿Por qué cuesta tanto mantener la FE?.

Si ya sé que ponernos en manos de DIOS como un niño sencillamente no puede ser, no somos niños.

¿Estamos confundidos?. Quiero decir, que ahora que para todos las cosas están más difíciles, hay quien dice:

“Dios no me trae el trabajo a casa, tengo esta enfermedad y no veo a Dios por ningún sitio”.

Verás querido herman@ Taedan@, buscar en el diccionario y veréis que pone muchas definiciones de FE. Pero, creo sinceramente, que la FE, tener FE o sentir FE es una decisión personal. ¡Claro está, que primero te tiene que regalar Dios ese don de percibir la esencia, el sentimiento de la FE!. Pero, si DIOS te ha dado la señal, solo tú puedes decidir si o no. Nadie más que tú. Perdonarme si no estáis de acuerdo conmigo, yo creo que la FE vive en el corazón, no el la cabeza, y ¿quién es dueño de tú corazón?.

Desde mi humilde opinión me atrevo a decir a estas personas que esperan que Dios “les lleve todo a casa”, que, entonces no existiría el libre albedrío y seríamos todos… (perdonarme), tontos e inútiles.

No hay nada, pero nada más perfecto en la creación que el hombre y mujer. El ser humano puede pensar, decidir, actuar, creer ser bueno, ser malo, trabajar, o ser un vago, y sobre todos sentir todas la emociones y sentimientos que hacen latir con fuerza el corazón, unas veces por un bien y otras por desilusiones.

Tener FE, creer en Dios es decisión propia, antes había milagros físicos, hoy no los vemos, pero siguen pasándonos cosas y siendo ayudados muchas, infinidad de veces en esta vida. Los santos, ángeles y cirios de piedad no descansan y viven para nuestra alma. Decidir tener FE, es vivir en alegría, es tener felicidad propia, sin depender de los demás. Todo esto que está pasando, si lo analizamos veremos que hacía falta, que estábamos enseñando que se puede vivir sin esfuerzo y no, no es así. Creo que después de esta crisis nada será como antes, es más, creo que hasta los gobiernos no piensen en todos los seres humanos por igual, esto estará sin terminar. No hay derecho, a tantas, pero tantas injusticias que tienen tantas personas que nacer en otros sitios. Ni tantos cara duras, por estar en según que situaciones o puestos de trabajo en esta vida.¡¡¡ Todos, todos tenemos gran parte de culpa!!!.

 Rosa Marmol – Presidenta Cofradía

Santo Judas Tadeo – Calahorra (La Rioja). España.


Dios nunca te mandará más de lo que puedes manejar.

¡Para que te cuiden!

Dios nunca te mandará más de lo que puedes manejar.

Te estoy mandando SEIS ARCÁNGELES.

Que tus problemas sean menos, tus Bendiciones más y que sólo la Felicidad entre por tu puerta.

Arcángel San Miguel a mi derecha,

Arcángel San Gabriel a mi izquierda,

Arcángel San Rafael a mis espaldas,

para que con sus alas me cubran de todo mal, y

Arcángel Uriel al frente de mi para abrirme los caminos y sobre mi la Gloria del Señor.

Amén.

ÁNGEL DE LA GUARDA

San Miguel, San Gabriel, San Rafael y San Uriel:

Mi dulce compañía, no me desamparen ni de noche ni de día, hasta que me pongan en presencia de Dios y de la Virgen María. Amén.

Dulce Madre no te alejes, tu vista de mi no apartes, ven conmigo a todas partes y nunca sólo me dejes, ya que me proteges como buena Madre implora por que nos Bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

ANGEL DE LA GUARDA

San Miguel, San Gabriel, San Rafael y San Uriel:

Mi dulce compañía, no me desamparen ni de noche ni de día, hasta que me pongan en Paz y Alegría con Jesús, José y María. Amén.

Concéntrate en esta frase:

“Para alcanzar algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca hiciste”.

Cuando Dios te quita aquello que tenías agarrado, Él no está castigándote, sino simplemente abriendo tus manos para recibir algo mejor.

“La voluntad de Dios no te llevará donde la Gracia de Dios no te proteja”.


Tal vez no lo practiquéis demasiado, pero es una cura extraordinaria, para nuestro interior, es abrir una camino distinto, para recibir y saber del perdón. Dar Gracias.

Es poner atención en la vida diaria, no siempre lo hacemos. ¿Cuántas veces decimos?. “Dios mío, si ya es hora de dormir”, ha pasado el día y no me ha dado tiempo a nada. No me doy cuenta de cómo pasan las horas o mejor decir; la vida. ¿No?.

Pues si nos proponemos dar gracias nada más levantarnos y cada vez que recordemos, todo cambia, creerlo, todo de de verdad.

Al poner atención, te fijas y te das cuenta de más cosas. Por ejemplo: en vez de correr, cada mañana con el despertador, que ya te levantas como un autómata, respira y da gracias por la mañana tan maravillosa que te espera. Ya puede ser el día estupendo o un día de invierno; las gracias es por darnos cuenta de que vivimos, que podemos levantarnos y ser…

Muchas, pero muchas personas, no pueden abrir el grifo y tener agua. Nosotros sí, pues gracias. Por todo, por el aire, por las flores, por los animales, por la vida que es DIOS. Dios es la Vida. Gracias.

Pero también y con más conciencias, por lo menos bueno. Por los disgustos que nos dan. Gracias.

¿Quién no ha aprendido de un comportamiento malo de alguien?. Gracias.

¿Quién no ha aprendido de lo frágil que somos en las enfermedades?. Gracias.

¿Quién no se ha llevado un susto y ha visto que la línea de la vida, cambia en un segundo?. Gracias.

Al dar las gracias, nos reconocemos en humildad, que nos hace falta.

Dar las gracias por una respuesta tonta de alguien, lleva incluido sin darnos cuenta el perdón, y es maravilloso, saber dar las gracias, saber pedir perdón nos cambia, nos ayuda a ser mejores personas.

Este año me he propuesto decir siempre que recuerde: “Abro mi corazón a la paz y al amor”, voy a intentarlo, no sé si lo conseguiré, pero quiero sentir a todas las horas las chispas de la energía de la creación. Sólo conseguiré eso con la Paz en mi interior y poniendo Amor en todo y todos aquellos que me rodean: “Abro mi corazón a la paz y al amor”, y más, para los que me quieren.

Todo lo extraordinario del poder del Amor de Jesús, se hace presente en la gratitud hacia la vida.

Busco lo más adecuado, poner sentido común en las cosas, pero sobre todo, agrandar la fe, seguir en los encuentros con Jesús, por medio de la oración, meditación o charlas en silencio. Todo, pero todo, lo extraordinario, nos rodea, dejemos que entre en nosotros el amor de Jesús.

No hay nada más especia, más sagrado, más divino, que dejar brotar aquí, todo lo que esperamos que nos pasa allí, en el otro lado, no hay que buscar fuera, ya sabéis que Él está siempre aquí y ahora, mirar un poquito y darle gracias, sentiréis su respuesta al oír el silencio.

Rosa Mármol.

Cofradía San Judas Tadeo

Catedral Santa María, Calahorra (La Rioja). España


Me gusta juntar mis manos o ponerlas cerca del corazón.

Las junto, para que en momento que sienta el contacto ¡apretarlas!, y que no se vaya ese momento, procurar que se quede en mi. No es cosa de niños, es una pena que perdamos todo aquello que nos ayuda desde siempre a conectar.

Pon tu mano en el corazón y di Gracias Padre.

Desde el primer momento que expresamos nuestro deseo de conectar con Jesús, María o Ángeles; se abren las puertas del universo y salen a recibirlos, cada vez actúan las fuerzas del pensamiento más rápido.

Queridos Tadeanos, me daría muchas pena que no me creyerais, pero, no os voy a engañar, sigo y seguiré diciendo, contándoos, los beneficios de buscar el camino de felicidad, ya que el destino es para todos igual, llegar al Padre, volver a casa, hay muchos caminos, cada cual debe ser responsable del suyo.

La mano se nota enseguida, antes de actuar palabra, Él extiende su mano, porque hablar con Dios, es dejar salir las letras desde el corazón. También es verdad que no siempre tengo las palabras en mi mente, a veces se me va, pero sólo debo tener una gran certeza de que Él esta. Si tengo alguna tristeza, Él sabe y a veces las lágrimas sirven para limpiar el dolor. Él las recoge y es bálsamo de nuestro corazón.

Cuando me presento con la verdad, con aquella pureza que desde mi humilde persona puedo, sucede algo, es sagrado, es personal, es distinto para cada persona, ya que para Dios, cada uno es distinto, igual que nosotros como padres sabemos de las diferencias de nuestros hijos, Él sabe de las nuestras.

En el encuentro te notas ascender, notas que no estás aquí y quisieras llevarte esa sensación contigo y no tienes miedo a ir desprendiéndote, Él en cada encuentro, nos enseña y fortalece nuestro camino.

Gracias Jesús por atenderme, por permitir que siga buscándote, por dejar que siente en mi Tú respuesta. Déjame quedarme a Tú lado en silencio, que hable mi corazón, no me sueltes, yo no conozco palabras para hablarte, pero no olvides por favor, que Tú Luz siempre debe acompañarme, la vida es maravillosa, pero difícil en muchas cosas y solo en Tú Luz, todo adquiere, el color del cielo, que es la alegría de cada mañana. Gracias Jesús, que Tú Paz siempre, siempre nos acompañe.


Santo Tomás de Aquino

Festividad: 28 de Enero

Presbítero y Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el Concilio Ecuménico II de Lyon por el papa beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en el Lacio, el día siete de marzo, y muchos años después, en este día, sus restos fueron trasladados a Toulouse, en Francia (1274).

Fecha de canonización: 18 de julio de 1323 por el Papa Juan XXII.

Nació hacia el año 1225, de la familia de los condes de Aquino. Estudió primero en el monasterio de Montecassino, luego en Nápoles.

A los 18 años, contra la voluntad del padre y hasta perseguido por los hermanos que querían secuestrarlo, ingresó en la Orden de Predicadores, y completó su formación en Colonia donde tuvo por Maestro a San Alberto Magno, y después en París. Mientras estudiaba en esta ciudad se convirtió de estudiante en profesor de filosofía y teología. Después enseñó en Orvieto, Roma y Nápoles.

Suave y silencioso (en París lo apodaron “el buey mudo”), gordo, contemplativo y devoto, respetuoso de todos y por todos amado, Tomás era ante todo un intelectual. Continuamente dedicado a los estudios hasta el punto de perder fácilmente la noción del tiempo y del lugar: durante una travesía por el mar, ni siquiera se dio cuenta de la terrible borrasca y el fuerte movimiento de la nave por el choque de las olas, tan embebido estaba en la lectura. Pero no eran lecturas estériles ni fin en sí mismas. Su lema, “contemplata aliis tradere”, o sea, hacer partícipes a los demás de lo que él reflexionaba, se convirtió en una mole de libros que es algo prodigioso, más si se tiene en cuenta que murió a los 48 años.

En efecto, murió en la madrugada del 7 de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de Fossanova, mientras se dirigía al concilio de Lyon, convocado por el B. Gregorio X. Su obra más famosa es la Summa theologiae, de estilo sencillo y preciso, de una claridad cristiana, con una capacidad extraordinaria de síntesis. Cuando Juan XXII lo canonizó, en 1323, y algunos objetaban que Tomás no había realizado grandes prodigios ni en vida ni después de muerto, el Papa contestó con una famosa frase: “Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros realizó”.

El primado de la inteligencia, la clave de toda la obra teológica y filosófica del Doctor Angélico (como se lo llamó después del siglo XV), no era un intelectualismo abstracto, fin en sí mismo. La inteligencia estaba condicionada por el amor y condicionaba al amor. “Luz intelectual llena de amor – amor de lo verdadero pleno de alegría” -cantó Dante, que tradujo en poesía el concepto tomístico de inteligencia – bienaventuranza.

El pensamiento de Santo Tomás ha sido durante siglos la base de los estudios filosóficos y teológicos de los seminaristas, y gracias a León XIII y a Jacques Maritain ha vuelto a florecer en nuestros tiempos. Y tal vez particularmente actuales, más que las grandes Summae, son precisamente los Opúsculos teológico -pastorales y los Opúsculos espirituales.

Oración de San Tomás de Aquino
Aquí me llego, todopoderoso y eterno Dios, al sacramento de vuestro unigénito Hijo mi Señor Jesucristo, como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de misericordias, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y desvalido al Señor de los cielos y tierra.Ruego, pues, a vuestra infinita bondad y misericordia, tengáis por bien sanar mi enfermedad, limpiar mi suciedad, alumbrar mi ceguedad, enriquecer mi pobreza y vestir mi desnudez, para que así pueda yo recibir el Pan de los Angeles, al Rey de los Reyes, al Señor de los señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tal fe y tal pureza, y con tal propósito e intención, cual conviene para la salud de mi alma.

Dame, Señor, que reciba yo, no sólo el sacramento del Sacratísimo Cuerpo y Sangre, sino también la virtud y gracia del sacramento ¡Oh benignísimo Dios!, concededme que albergue yo en mi corazón de tal modo el Cuerpo de vuestro unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, Cuerpo adorable que tomó de la Virgen María, que merezca incorporarme a su Cuerpo místico, y contarme como a uno de sus miembros.

¡Oh piadosísimo Padre!, otorgadme que este unigénito Hijo vuestro, al cual deseo ahora recibir encubierto y debajo del velo en esta vida, merezca yo verle para siempre, descubierto y sin velo, en la otra. El cual con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Catholic.net

¿Pensaremos igual?


¿Pensaremos igual?

Deseo de todo corazón, queridos cofrades Tadeanos, tengáis la Paz del Espíritu de Navidad en vosotros, en vuestro hogar, en vuestra vida.

Me gustaría nos hiciéramos una pregunta: ¿Seguiremos pensando igual este 2012?.

Vereis, creo que os habrá pasado también a vosotros, como Dios no esta de moda, es como si el hombre-mujer de hoy fuera distinto, se compusiera solo de materia.

Porque al querer hablar del espíritu, del alma, te dice: hija, es que eso de la religión ya no es, eso de ir a misa o la iglesia ya no hace falta.

Cada uno pensamos de una manera, yo tampoco necesito ir al fútbol (por ejemplo), pero se que debo practicar deporte, que debo mantener mi actividad física, porque es bueno para no quedarme oxidada y de una manera u otra, procuro informarme, mantenerme al día, eso no quiere decir que este todo el día en el gimnasio, pero ya me busco yo mis ratos para llenar mi cuerpo de oxígeno fresco y mover un poco mi corazón con mis piernas.

¿Qué tiene que ver?. Quiero decir, que no dejas nunca de ser un ser espiritual, que nuestra vida por aquí es un no darte tiempo a amarte, a ser feliz, porque pasa sin parar, no te preguntas, la vida lleva su destino fijo, y para ese destino también requiere de un ejercicio, pero espiritual, para llegar en mejores condiciones.

Tú eres dueño de ti mismo, en tus pensamientos, tu forma de actuar, de querer ser bueno o mejor, pero la suerte influye mucho y la vida que llevamos a veces se nos apodera, nos arrastra, y encima, es que no nos damos cuenta ni cuenta de ello.

El espíritu o el alma forma parte de lo más sagrado de nosotros.

Cuando te das cuenta de tu ser interior, te das cuenta que tienes un tesoro que cuidar.

Hay personas que se creen que eso es cosa de la iglesia, de las religiones.

Cada cual es dueño de su ser, sin olvidar nunca, que el hilo matriz no es tuyo, que eres de Dios, que perteneces a esta maravillosa creación. Es tan bonito darse cuenta…

Es curioso, ¿os habéis dado cuenta que caro es todo, cuánto cuesta todo?. Pero pensar también:

¿Hoy que tiene valor…?

¿Qué vale más para ti…?

¿Qué es lo más importante…?

¿Por qué vale todo y aceptamos casi toodo…?

¿Que difícil es la vida verdad?.

¿Quién no le ha fallado a alguien alguna vez?.

Yo creo que he fallado, fallo y casi seguro que fallare mucho. Intento pensar que si alguien me mira… raro, igual yo no le mire bien alguna vez. Eso es la vida, aprender y rectificar si podemos o sabemos.

¿Y cómo duele verdad?. Cuando alguien te falla, y … ¿cuando fallamos nosotros?.

Para mi es muy importante el contacto con Dios, por que además, sólo Él me deja vivir en la paz interior.

Le pido tanta ayuda para que mi alma este en paz, y llena de amor.

Sólo el mantenimiento del alma, de nuestro ser interior, nos deja dormir a pierna suelta.

Ya puede ser muy moderno con un tipo de compartimiento, que como cuando repases por la noche, tengas ahí al ángel de la guarda conciencia, que te hace dar mil vueltas, hay que repasar algo, seguro.

Nuestra mente no duerme. De ahí que le procuremos el descanso interior, de nuestros sentimientos más profundos.

La vida es tan maravillosamente difícil, que bueno a veces, has tenido que reaccionar de una manera, pues que tal vez no te guste. Pero es muy, muy importante que le puedas decir al Padre, estoy tranquila, pero guíame y sobre todo, que puedas presentarte ante Él, tranquila, mirándole, como a un Padre, sin tener que buscar excusas y contarle, en tú interior oirás las respuestas sin duda, y sabrás si…

La vida es tan maravillosamente difícil, que no podemos hacer a veces lo que queremos o deberíamos, eso es parte de la vida, aprender, ¿verdad?.

Una medicina que va muy bien para todo, ¡pero para todo!, y encima no hay dinero para comprarlo es el AMOR. Pon bálsamos de Amor y todo cambia.

Por eso me sigo preguntando: ¿Seguiremos pensando igual este 2012?. ¿Le daremos importancia a todo menos al Amor de Dios?.

Igual no nos interesa cuidad nuestro interior, porque nos haría pensar más y mirar más nuestros sentimientos, actos, pensamientos, ¿no?.

Como me gustaría, queridos tadeanos, que estas navidades todos hubiéramos empezado a ver a Jesús de distinta manera.

A ver su Palabra como señales de carreteras en nuestras vidas.

A sentirle diariamente: NOS DA SEÑALES A DIARIO.

A saber decirle: Jesús voy a cuidar la única maleta que me llevaré, quiero llevarla llenas de cosas que a Ti te agraden.

¿Qué piensas que le gustaría poder ver en nuestra alma (maleta) a la vuelta?.

Querido Judas Tadeo, ayúdanos a ser mejores personas. Que todas las personas que estamos aquí pidiéndote ayuda, nos acordemos siempre de Dios, que nada más levantarnos le demos gracias por toda la creación, y sobre todo por que nosotros formamos parte de ella.

El amor busca unificarse e identificarse con lo amado; por eso, nuestro amor a Dios nos impulsara a buscarle y encontrarle en todo cuanto alienta y vive en nuestro alrededor.

Ayúdanos a sentirnos de Dios, intercede ante Jesús para que sepamos vivir en su palabra y así, poco a poco, aprender a ser cristianos de verdad.

Ser cristiano es una forma de vivir mirando a Dios al lado de su Hijo Jesús.

Gracias.

Feliz Año Nuevo, les desea a todos la Cofradía de San Judas Tadeo.

Lágrimas en Navidad.


LÁGRIMAS EN NAVIDAD

Las lágrimas del ángel.

Cuenta una antigua leyenda que en la víspera de una Navidad, los ángeles estaban ensayando en el cielo el cántico navideño del “Gloria in éxcelsis deo”. “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombre que ama el Señor”.

Este cántico debían cantarlo los ángeles aquella misma noche, la “Noche bendita de Nochebuena”.

En lo mejor del ensayo, el Director se dio cuenta que uno de los ángeles no cantaba y estaba llorando. Interrumpió a la coral y le preguntó al ángel lloroso a ver qué le ocurría. Y el ángel bañado en lágrimas le contestó que podía cantar la primera parte, el “Gloria a Dios en el cielo”; pero no podía cantar la segunda parte, “Paz en la tierra a los hombres”.

-¿Por qué no puedes cantar esa segunda parte?. Le preguntó el Director.

-Porque recuerdo el dolor del mundo; las situaciones de guerras y crímenes; el desamor, las injusticias, el malvivir de mucha gente que muere de hambre… ¡y no puedo cantar una mentira!. Además, Dios se hace Niño en Belén; y todavía, millones de humanos no le conocen; y otros muchos no le reciben. No puedo cantar. Se me rompe el corazón y mis ojos se llenan de lágrimas. Mi alma muere de tristeza. ¡No puedo cantar”.

Mensajero de la paz.

El Director del coro, conmovido, le dijo al ángel que lloraba:

. Como prefieres la verdad a la alabanza, baja a la tierra; y tú vas a ser el mensajero del cielo sembrador de paz. Baja a la tierra para recordarles a los hombres que Dios ha nacido en Belén y que les invita a vivir de otra manera; que les invita a la plenitud, al “encuentro entre hermanos”. A rechazar el odio y la venganza y encontrarse con el hermano en el perdón y en el amor.

. Recorrerás sus casas, pueblos y ciudades y depositarás en sus corazones nostalgias de paz. Te sentarás en sus reuniones para que se escuche en ellas el rumor del amor entre las diferencias de opiniones; el murmullo del amor y de la paz entre la diversidad de razas, lenguas y colores.

. No tendrás que cantar nada; pero, si, llorar a su lado, comprenderles, unirte a sus angustias, serenarles el corazón, acompañar sus vidas y llenarlas de cariño.

. Que el hombre, todo el hombre, niño y mujer, más que hambre de pan, tienen hambre y sed infinita de cariño y de amor.

Termina la leyenda asegurándonos que aquel ángel todavía sigue por el mundo sembrando la paz, el cariño y el amor. Quizás te lo encuentres tú, hoy mismo, en esta Noche Bendita de Nochebuena. Ábrele las puertas de tu corazón para que lo llene de paz, de cariño y de amor. Y así, tú también serás entre los tuyos en esta Noche Bendita de Nochebuena, el ángel de la Navidad.


Bendición de la Nochebuena

Bendito seas, Señor, porque en tu Amor nos reuniste para formar nuestra familia.

En esta Noche Bendita, te damos gracias por vivir juntos. Te pedimos que protejas y conserves nuestro hogar.

Que tus puertas estén siempre abiertas para los que quieran entrar en él y compartir nuestra alegría y nuestra amistad.

Enséñanos a aceptarnos como somos, con nuestras cualidades y defectos; a presentarte nuestros planes y sueños; a pedirte tu ayuda; a ofrecerte nuestras alegrías y nuestras penas; a recomenzar después de cada caída. 

Te pedimos, como miembros de tu Iglesia, que sepamos llevar tu mensaje de amor a todos los que nos rodean.

Que tu amor nos conserve siempre unidos y en paz. Te lo pedimos por tu Hijo el Niño Jesús que esta misma noche nace en Belén para salvarnos a todos. 

Amén.


EL ESPÍRITU DE NAVIDAD

La noche del 21 de Diciembre baja el Espíritu de Navidad con la misión de DAR, es tu oportunidad.

Esa noche toma uno o varios papeles y después de saludar al Espíritu de Navidad, pasa a hacer tus peticiones para el año que va ha comenzar.

Escribe un saludo al Espíritu de Navidad y comienza a hacer tus peticiones:

Puedes hacer peticiones de todo orden, pero es bueno que pidas también para los demás, pide salud para ti, para tus familiares, para el mundo entero. Pide mejores ingresos, pide ropa, pide abundante provisión, pide una casa propia, pide lo que se te antoje, no te limites, que nuestro Padre Celestial es riquísimo, su poder y sus bienes no tienen límites.

Antes de comenzar a pedir, confiésate ante el Señor, pide perdón de todo corazón por tus faltas reconocidas y aún por la que no reconoces. Ofrece y proponte corregirlas de veras. Luego perdona de toda corazón a todo el que tu creas que te a hecho algo que te ha disgustado, perdona, perdona, perdona de veras. Has un acto de amor y gratitud. Ante este DIOS paciente que siempre esta dispuesto a perdonar, y ahora limpiecito, con el corazón radiante de alegría y esperanza, comienza tus peticiones. Cada petición ha de ir escrita en una tira de papel. La puedes guarda en una caja, bolsa o lo que sea. A medida que se van cumpliendo las quemas y das gracias, o bien el otro año antes de comenzar a pedir, miras tus peticiones del año que paso y cada petición cumplida la quemas y das las gracias. Verás que es mucho lo que has alcanzado.

Que sepas pedir y que la LUZ te envuelva.

¡¡¡Ah, y que sepas hacer uso de los bienes que recibas!!!.

Un gran abrazo de Luz, en Amor, en Dios.

Cris.

http://www.simbolosdeluz.com.ar


Evangelio del día 19 de Diciembre

Cuarta Semana de Adviento

«Hubo en tiempos de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la familia de Abías, cuya mujer descendiente de Aarón, se llamaba Isabel. Ambos eran justos ante Dios, y caminaban intachables en todos los mandamientos y preceptos del Señor; no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos de edad avanzada. Sucedió que, al ejercer él su ministerio sacerdotal delante de Dios, cuando le tocaba el turno, le cayó en suerte, según la costumbre del Sacerdocio, entrar en el Templo del Señor para ofrecer el incienso; y toda la concurrencia del pueblo estaba fuera orando durante el ofrecimiento del incienso. 

Se le apareció un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Y Zacarías se turbó al verlo y le invadió el temor Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Será para ti gozo y alegría; y muchos se alegrarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor será lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre, y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; e irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto.

Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré yo estar cierto de esto? pues yo soy viejo y mi mujer de edad avanzada. Y el ángel le respondió: Yo soy Gabriel, que asisto ante el trono de Dios, y he sido enviado para hablarte y darte esta buena nueva. Desde ahora, pues, te quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no has creído en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo». (Lucas 1, 5-20)


ORACIÓN EN CONTRA DE LA TENTACIÓN

Amado Jesucristo: mi Señor, mi Rey, mi Salvador, mi Dios. Tú que eres Dios, pero que también fuiste hombre, tú que fuiste tentado por el demonio como cualquier otro ser humano, por favor, dame la fortaleza de rechazar el pecado y la gracia de permanecer puro como tú eres.

Reina en mi corazón con tu Poder, Sabiduría, Amor, Paz, Gracia, Pureza, Misericordia, Gloria y Alabanza.

Tú dijiste a Satanás: “Los seres humanos no viven solamente del pan, sino de cada palabra que viene de la boca de Dios”.

Cuántas veces te he fallado mi Señor, cuando no obedecí tus mandamientos, te rechace como mi Rey cuando permití que las tentaciones de este mundo reinaran en mi corazón, te he olvidado mi Dios cuando mi mente ha estado tan llena de las cosas terrenales.

Mi Señor y mi Dios, dame hambre de tu pan viviente, aliméntame con tu Palabra y con el Sacramento de tu carne y tu sangre. Dame la fortaleza para controlar el apetito de mis sentidos, purifica y nutre mi alma con tu alimento, el cual es hacer la voluntad del Padre Celestial.

Tú dijiste a Satán: “Tú debes hacerle homenaje al Señor tu Dios, solamente a Él debes servir”.

Cuántas veces las riquezas de este mundo, las tentaciones del orgullo, de la avaricia, de la envidia, de los celos y del egoísmo te han destronado mi Dios de mi corazón. Sinceramente me arrepiento de este insulto a tu Majestad.

Jesús dame la gracia de poder rechazar las cosas de este mundo, de separarme de todo lo que me rodea, y de aferrarme fuertemente a tu espíritu dentro de mi.

Te amo con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y con el espíritu que has dado. Te adoro y te obedezco mi Señor, te honro mi Rey, te alabo y te bendigo, y mi corazón esta lleno de agradecimiento. Te serviré amado a mis hermanos y hermanas y con tu fortaleza conquistaré el mundo, el demonio y la carne.

Tú dijiste a Satanás: “No pongas al Señor tu Dios a prueba”.

Jesús, cada vez que he pecado, he lanzado mi alma contra las rocas de la muerte, hiriéndola mortalmente. Te he puesto a prueba. Jesús, tú el Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, por tus santas heridas sana mi cuerpo, mi mente y mi alma.

Jesús, te he ofendido muchas veces, por favor perdona mis pecados. Lava mis iniquidades, límpiame de mi pecado, purifícame, protégeme y sálvame con tu preciosa sangre, santifícame con tu Espíritu Santo, hazme de nuevo con tu imagen y semejanza.

Jesús, en la presencia del Inmaculado Corazón de María por favor dime ahora: “Esta es tu Madre”. Santa Madre de Dios, mi madre, protégeme, guíame y nútreme con el pan celestial que tu el has dado al mundo. Cúbreme con tu manto maternal de pureza para que yo pueda siempre decir NO a las tentaciones de tu adversario, el enemigo de mi alma.

Autor: José de Jesús y María.

Fuente: http://www.theworkofgod.org

http://jesusamigo.wordpress.com/


¡Cristo siempre te acompaña!

“Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude”.

(Salmo 22:9-11)

Este es un salmo escrito por David y aunque expresa mucho de lo que él estaba sintiendo cuando lo escribía, es un salmo mesiánico donde se relataban los padecimientos que pasaría Jesucristo al morir en la cruz y los sentimientos que experimentaría.
El salmista comienza expresando su angustia, tristeza y la lejanía que siente de parte de Dios ante los problemas que está confrontando. ¿Por qué me has desamparado? –es su primera interrogante. ¿Por qué no me escuchas si clamo a ti día y noche? Creo que eso le daba vueltas en la cabeza una y otra vez. Así como muchas veces nosotros también nos sentimos y pensamos cuando atravesamos el desierto.
Pero luego de expresar eso, David comienza a recordar y relatar las grandezas que Dios había hecho en medio de su familia y en su pueblo. Dios había dado pruebas suficientes de que había estado con sus padres y aquella nación. Es entonces cuando él reclama esas promesas. Porque precisamente en todas esas promesas que están escritas en la Biblia es donde nuestra fe se incrementa y también donde acudimos ante el Padre a pedirle que nos auxilie, que así como estuvo con otros, esté con nosotros también.
Una de los versículos que más me impactan de este capítulo es precisamente el hecho en el que David declara y reconoce que aún antes de su nacimiento ya sus padres le habían encomendado a Dios su cuidado. Él confiesa que aún antes de que sus ojos hubieran visto la luz por vez primera, ya Dios era el señor de su vida y lo traía adherido a su corazón, aún cuando no lo comprendía porque era demasiado pequeño para razonar. David clama sabiendo que el único que le puede ayudar en medio de la angustia desesperante que el estaba viviendo era Dios.
Entonces sabe que la persona ideal a donde debe acudir y pedir auxilio es solamente al que tiene el poder de hacer las cosas imposibles, posibles. Al Rey de reyes y Señor de señores, Jehová de los ejércitos. Pero es que cuando uno recuerda las grandezas de Dios el alma se deleita aunque este pasando una agonía momentánea. Y desde lo más profundo sale el corazón de un verdadero adorador y comienza a hacer lo que David hacía. Exalta, glorifica y proclama la suprema majestad y poderío de Dios. Recuerda a su alma que un día todos los que le sirven y adoran estaremos ante Dios y que Jehová gobernará por siempre. No se nos puede olvidar que a pesar de la posición que tuvo David como rey de Israel, fueron muchas las aflicciones, persecuciones y lágrimas que tuvo que derramar y sufrir. Pero en cada uno de sus salmos podemos comprobar la fidelidad que él confesaba que recibía de Dios.
A veces nos turbamos y exclamamos confundidos: “¿Dios mío dónde estás, por qué me has desamparado?” Y Dios justo a nuestro lado observándonos. Queriendo que entendamos que aunque guarda silencio, sigue fiel a nosotros y que en su debido momento intervendrá. Por tal razón no dañemos los planes maravillosos que Dios tiene con nuestra vida alimentando la duda.
Creamos y con paciencia esperemos porque a su tiempo recogeremos un buen fruto.
Uncion Radio Transmitiendo Vida.

Diciembre 2011


Diciembre 2011

¡Felices vacaciones para todas las personas de este mundo!.

Envío pensamientos positivos y de felicidad al Universo entero, porque todos somos uno.

Puede que externamente seamos diferentes, pero por dentro sé que somos iguales.

Todos queremos tener el estómago lleno, ropa para vestirnos, un hogar y una buena cama para dormir.

Todos queremos buenos ingresos, amar y ser amados.

¡Felices vacaciones para ti!.

NO CREO EN DIOS.


Érase una vez un hombre que no creía en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio, era creyente a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.

Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó.

-¡Qué tonterías! -arguyó-. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la tierra adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!

Los niños y la esposa se marcharon y él se quedó en casa.

Un rato después, los vientos empezaron a soplar con mayor intensidad y se desató una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la chimenea.

Al cabo de un rato, oyó un golpazo; algo había golpeado la ventana. Luego, oyó un segundo golpe fuerte. Miró hacia afuera, pero no logró ver a más de unos pocos metros de distancia. Cuando empezó amainar la nevada, se aventuró a salir para averiguar qué había golpeado la ventana.

En un campo cercano descubrió una bandada de gansos salvajes. Por lo visto iban camino al sur para pasar allí el invierno, y se vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no pudieron seguir. Perdidos, terminaron en aquella finca sin alimento ni abrigo. Daban aletazos y volaban bajo en círculos por el campo, cegados por la borrasca, sin seguir un rumbo fijo. El agricultor dedujo que un par de aquellas aves habían chocado con su ventana.

Sintió lástima de los gansos y quiso ayudarlos.

-Sería ideal que se quedaran en el granero -pensó-. Ahí estarán al abrigo y a salvo durante la noche mientras pasa la tormenta.

Dirigiéndose al establo, abrió las puertas de par en par. Luego, observó y aguardó, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No parecía que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de lo que podría significar en sus circunstancias. El hombre intentó llamar la atención de las aves, pero sólo consiguió asustarlas y que se alejaran más.

Entró a la casa y salió con algo de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron.

El hombre empezó a sentir frustración. Corrió tras ellos tratando de ahuyentarlos en dirección al granero. Lo único que consiguió fue asustarlos más y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por mucho que lo intentara, no conseguía que entraran al granero, donde estarían abrigados y seguros.

-¿Por qué no me seguirán? -exclamó- ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el único sitio donde podrán sobrevivir a la nevasca?

Reflexionando por unos instantes, cayó en la cuenta de que las aves no seguirían a un ser humano.

-Si yo fuera uno de ellos, entonces sí que podría salvarlos -dijo pensando en voz alta.

Seguidamente, se le ocurrió una idea. Entró al establo, agarró un ganso doméstico de su propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres salvajes. A continuación, lo soltó.

Su ganso voló entre los demás y se fue directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a salvo.

El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras las palabras que había pronunciado hacía unos instantes aún le resonaban en la cabeza:

-Si yo fuera uno de ellos, ¡entonces sí que podría salvarlos!

Reflexionó luego en lo que le había dicho a su mujer aquel día:

-¿Por qué iba Dios a querer ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!

De pronto, todo empezó a cobrar sentido. Entendió que eso era precisamente lo que había hecho Dios. Diriase que nosotros éramos como aquellos gansos: estábamos ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios se volvió como nosotros a fin de indicarnos el camino y, por consiguiente, salvarnos. El agricultor llegó a la conclusión de que ese había sido ni más ni menos el objeto de la Natividad.

Cuando amainaron los vientos y cesó la cegadora nevasca, su alma quedó en quietud y meditó en tan maravillosa idea. De pronto comprendió el sentido de la Navidad y por qué había venido Jesús a la Tierra. Junto con aquella tormenta pasajera, se disiparon años de incredulidad. Hincándose de rodillas en la nieve, elevó su primera plegaria: “¡Gracias, Señor, por venir en forma humana a sacarme de la tormenta!”

(anónimo)


Queridos Tadeanos: La próxima vez que nos encontremos ya habremos celebrado la más maravillosa Fiesta del Cristiano. El nacimiento de Jesús.
Lo malo es que no celebramos su nacimiento. ¿Verdad?.
La verdad es que no creo que a Jesús le importe si tenemos en la mesa marisco o carne, si repetimos mantel o lo estrenamos. Si le importa muchísimo nuestro corazón, nuestra mente, las ideas que tenemos en esos momentos, que Espíritu de Navidad ponemos en la mesa de verdad, si el de… Yo mejor comida, o el de la sopa de ajo realizada y compartidas con el mejor Amor que tengamos.
¿Cómo es el tuyo?.
Nada ni nadie pasa por nuestro lado sin un motivo. ¿Con quien te has cruzado este año?. ¿Necesito de ti, le ofreciste tu hombro, tuviste una sonrisa?.
Mírate dentro por favor ¿hay paz?. Pues, nada mejor puedes tener, la paz interior es el suelo de la felicidad, desde esa paz brota el perdón necesario para ser feliz.
Perdonarnos a nosotros mismos, porque estamos aprendiendo, saber pedir perdón y perdonar sin ningún esfuerzo, son cosas muy necesarias en la vida.
Que el Espíritu de Navidad se quede en tu corazón y hogar para siempre.
Feliz Navidad y Próspero 2012
Te desea, junta directiva de San Judas Tadeo.

Toma tu cruz cada día.


“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.

Lucas 9:23
(Versión La Biblia de las Américas)

Vivimos una actualidad en donde todo mundo quiere hacerse su Dios a su conveniencia, cada quien trata de interpretar las Sagradas Escrituras para su bienestar pecaminoso olvidándose de lo que realmente Dios quiere para nuestra vida.
Y no voy a entrar en controversia señalando cada punto de pensamiento que alguien puede tener referente a esto, pero si quiero recordar un pasaje que habla lo que realmente la vida de un cristiano verdadero y convertido tendría que ser; Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.
No tengo nada que decir, Jesús lo dijo todo, El nos dijo de lo que se trataría la vida Cristiana, lo que tendríamos que tomar en cuenta cada día de nuestro existir, pero lastimosamente hay muchas pero muchas personas que se han olvidado de dos cosas que son: “Negarse a sí mismo y Tomar su cruz cada día”.

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Haz lo que sabes que tienes que hacer.

“Tu palabra es una lámpara que alumbra mi camino.”

Salmos 119:105 (Traducción en lenguaje actual)

Hay momentos en la vida en los que sabemos que es lo que tenemos que hacer, pero no queremos llevar a cabo eso que a la larga sabemos que es lo más correcto.
¿Te ha pasado que estas a punto de tomar una decisión y ya Dios te dijo que es lo que tienes que hacer y aun así estas dudando?, ¡Sí!, y es que lo que ocurre es que hay decisiones en nuestra vida que son difíciles de asimilar para nuestra naturaleza humana, mas cuando dicha decisión va en contra de lo que humanamente quisiéramos hacer.
¿Cuántos de nosotros le hemos pedido a Dios mil y una confirmación antes de hacer aquello, de lo que cual ya sabemos que es lo que tenemos que hacer?, a veces parece ilógico que le estemos haciendo ciertas preguntas a Dios, cuando en realidad obviamente ya sabemos la respuesta.

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“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, 

porque Jehová tu Dios es el que va contigo;

no te dejará, ni te desamparará”.

(Deuteronomio 31:6)

Que tu ánimo cambie de un segundo para otro a través de una noticia que no esperabas es algo difícil de asimilar.

Pensar que todo estaba bien y que hace unos minutos sonreías por la seguridad que te daba el hecho de creer que las cosas iban a ser de la manera que las tenias planeadas.Luego esa noticia inesperada cambia completamente tu panorama, ahora todo se convierte en borroso, hay más preguntas que respuestas, quisieras tener opciones, pero no las hay, quisieras solucionar las cosas, pero por más que piensas y analizas la situación no encuentras como solucionarlo.
Sonreías hace un momento, ahora tu cara es diferente, es como una explosión que debilita tú animo, hasta tu cuerpo parece más pesado de lo normal, tus ojos se entristecen y deseas con todo tu corazón que algo sobrenatural pase, porque solo así puedes encontrar una respuesta.Quisieras llorar, pero el llorar no solucionaría nada, quisieras irte lejos de todo para pensar un momento, para analizar todo lo que está sucediendo.Hay muchas preguntas en tu mente y la que más se mueve es: “Dios mío, ¿Por qué?”. Y es que en esos momentos de zozobra y en donde no hay respuestas de nada y el panorama no pinta bien, siempre acudimos a la misma pregunta: “Dios mío, ¿Por qué?”.

Nadie quiere pasar por esos momento, de hecho nunca pedimos pasar por esos momentos, pero son vivencias que tendremos que experimentar, son situaciones de las cuales no escaparemos y que tendremos que enfrentar. Son situaciones de la vida diaria que a pesar de no ser de nuestro agrado, algo aprenderemos.

Sé lo que es vivir ese momento, es más, en esos momentos no hay palabra que a uno lo pueda animar, ni tu familia, ni tus amigos lo pueden hacer, es algo muy extraño que cautiva toda tu vida y que le quita la fuerza que hace unos momentos tenias, no quieres hacer absolutamente nada, simplemente pensar y pensar.

En esos momentos es cuando quisiéramos que Dios nos hablara personalmente, que nos dijera algo, que nos explicara lo que pasa o nos dijera el propósito por el cual estamos pasando esos momentos de preocupación y angustia.

Quizá Dios en ese momento nos quisiera decir:

“Hijo amado, hija amada, Yo conozco tu corazón, se que lo que estás viviendo es algo difícil de asimilar, se que lo que tenias planeado es muy diferente a lo que en estos momentos estas experimentando, lo sé, pero confía, Yo siempre hago que todo lo que ocurra en tu vida te lleve a algo bueno. Quizá en este momento no lo vas a entender y aunque quisieras respuestas ahora mismo, no las habrán, pero de lo que si tienes que estar seguro y segura es que YO TENGO EL CONTROL. 

Yo soy capaz de cambiar las cosas, soy capaz de darte lo que siempre has querido, pero tengo mi forma de hacerlo, tengo mis tiempos, tengo mi plan perfecto trazado para tu vida y todo es parte del camino hacia ese propósito perfecto.

Aunque tú no lo percibas, Yo estoy trabajando en ciertas áreas de tu vida, quizá en algún momento sea doloroso, pero tranquilo: Yo se la capacidad de resistencia que tienes.

Me duele verte triste, pero me alegro en saber que al final sonreirás, no te preocupes Yo cuido de ti, no tengas miedo, porque Yo voy contigo, no creas que estas solo, porque Yo nunca te he dejado, no creas que estás perdido, porque Yo te he encontrado, no llores mas, deja que te consuele y limpie tu rostro de esas lagrimas, te amo y lo he hecho con amor eterno, no tienes nada que temer ni dudar”.

Definitivamente nos encontraremos con situaciones que querrán empañar el gozo de Dios en nuestra vida, pero aun y con todo eso debemos seguir creyendo en lo que Dios nos ha prometido y en lo que Él hará.

Porque si de algo estoy y debemos estar seguros es que DIOS NO NOS DEJARA.

¡YO SE BIEN EN QUIEN HE PUESTO MI CONFIANZA!

“Por eso mismo estoy sufriendo ahora. Pero no me avergüenzo de lo que me pasa, porque yo sé bien en quién he puesto mi confianza. Estoy seguro de que él tiene poder para hacer que la buena noticia se siga anunciando hasta que llegue el fin del mundo”.

2 Timoteo 1:12 (Traducción en lenguaje actual)

Autor: Enrique Monterroza.

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“Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre”.
(Salmos 55:22)
Todos atravesamos por tormentas en nuestra vida, esa clase de situaciones que tienen su inicio como las peores tormentas que hemos podido experimentar.
Las fuertes tormentas comienzan con opacar el cielo, ponerlo gris y muy nublado, de pronto se dejan oír truenos, los rayos también hacen acto de presencia y la lluvia comienza a caer, llega un momentos en donde los truenos, rayos y agua parecieran que no terminaran, pero luego de unos minutos el agua cesa, los truenos ya no se dejan oír y las nubes grises desaparecen para darle lugar al sol y a lo maravilloso de un panorama después de una tormenta.
Y es que así es también en nuestra vida, hay momentos en donde los truenos, rayos y agua son tan abundantes que creemos que nunca terminaran, que nunca cesara, pero no hay tormenta que no cese, que no termine. Aun el diluvio solo duro cuarenta días y luego ceso.
Pueda que estés pasando una de las peores tormentas de tu vida en donde el panorama solo es gris, nublado, el sonido lleno de truenos espantosos; y abundante agua que quiere hacerte creer que nunca parara, pero la realidad es otra. Y es que no hay tormenta interminable, ni tormenta eterna, toda tormenta tiene que terminar.
Quizá en este momento y viendo el panorama que estas experimentando digas: “Ya no creo que esto termine”, u otra frase que denota lo mucho que te ha afectado en tu fe dicha tormenta, pero aun cuando tu mente este en contra de lo que realmente Dios quiere hacer en tu vida, la tormenta tiene que terminar.
Y es que pueda que el agua fue tan abundante que hizo que se inundaran las bodegas de tu fe, de tu confianza y de esperanza en lo que Dios puede hacer, pero aun con todo esto, Dios se mostrara a tu vida y hará que esa tormenta termine.
El panorama que veras cuando esa tormenta termine, jamás será comparado con nada, será algo hermoso, algo precioso, el sol brillara con una fuerza tan intensa que veras el firmamento como nunca antes lo viste, observaras los detalles de la vida y te darás cuenta que las bendiciones de Dios son incomparables.
Al terminar esa tormenta en tu vida, te darás cuenta de lo que Dios realmente quería que observaras, y mas allá del panorama desagradable del cual fuiste testigo, ahora comenzaras a ver las maravillas que Dios tenía preparadas para ti y estoy seguro que entonces comprenderás el fin de todo eso que pasaste y experimentaste.
Mi amigo y amiga, hoy quiero motivarte a que veas por fe lo que viene luego de esa tormenta que estas experimentando; lo que actualmente estas pasando será nada mas la introducción de algo precioso que Dios hará cuando el panorama cambie, porque estoy seguro que tiene que cambiar, pues no hay tormenta eterna y cuando eso ocurra, entonces te darás cuenta de los privilegiado que eres, al poder ser testigo de las maravillas que Dios hace en nuestras vidas.
No te rindas, que tú fe no decaiga, no te dejes inundar por las aguas de esa tormenta, al contrario vive cada momento confiado en que pronto terminara y que el nuevo panorama será la bendición más grande que podías recibir.
La tormenta es el inicio de un panorama hermoso que Dios provocara en tu vida cuando esta termine, por lo tanto no te desesperes y espera confiado lo que Dios hará.

¡ESA TORMENTA TIENE QUE TERMINAR!


Salmo 46(45), 2-3.5-6.8-9

“El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros.

Por eso no tenemos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar.

Los canales del río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo.

El Señor está en medio de ella; nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra.

“Pues contigo aplastaré ejércitos, con mi Dios escalaré montañas, él adiestra mis manos para la batalla, y en mis brazos para tensar el arco de bronce”.

(2 Samuel 22:30,35)

“¿ Quién nos separará del amor de Cristo?. Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre; o desnudez, o peligro, espada?. Tal como está escrito: por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. Pero todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amo. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es Cristo Jesús Señor Nuestro”. (Romanos 8:35-39).

Debes recordar siempre que Dios puede ayudarte de muchas formas y Él puede manifestar su poder y soberanía para darte la victoria mediante una intervención directa en tu vida. EL tiene muchas formas de ayudarte a vencer en medio de tus luchas para cambiar porque el es mayor que cualquier situación difícil que enfrentas.


Perdóname Jesús.


En el silencio pidamos en esta novena San Judas Tadeo nos ayude a saber llegar a Dios.

Perdóname Jesús: Por mis olvidos de siempre, y no saber tenerte presente.

Perdóname Señor: Por no saber amarte, sin pedirte nada a cambio.

Perdóname Señor: Por no comprender el dolor de esta vida.

Perdóname Señor: Por no amar sin jugar.

Perdóname Señor: Por buscarte allí, a lo lejos y no mirar hacia adentro.

Perdóname Señor: Por mi miedo al dolor, al sufrimiento y a la muerte.

Perdóname Señor.



 

 

 

 

Quiero sentirme aquí delante como tu hij@ de verdad, solo lo conseguiré si pienso que en mi estás.

Quisiera me ayudaras a conseguir que en esta novena aprendiera a amarte de verdad a ser más fuerte y valiente ante la adversidad, a saber que mis lágrimas las recoges Tú en mi soledad.

Ayúdame a estar contigo, que nada me distraiga, que piense que me estas mirando y a mi lado estás, que sepa cerrar los ojos y ver con el corazón, que nada importa en esta vida, si le quitamos Tú Amor.

PERDÓNAME SEÑOR y déjame quererte, ver en mi esa luz interior, guiará mis pasos hacia Tú Amor.

“Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas”.  San Agustín.

Donde hay fe hay amor, donde hay amor hay paz, donde hay paz esta Dios y donde está Dios no falta nada.

Las decisiones de Dios son misteriosas, pero siempre a nuestro favor.

¡El Amor!. Es el ala que Dios ha dado al alma para que pueda subir hasta él..

Dios es el mismo, aunque tenga mil nombres; pero tienes que escoger uno para llamarlo.

El Dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.

“Cuando un hombre descubra sus faltas, Dios las cubre. Cuando un hombre las esconde, Dios las descubre, cuando las reconoce, Dios las olvida”. San Agustín.


Hijo mío que estás en la Tierra,  sintiéndote preocupado, confundido, desorientado, solitario, triste, angustiado… Yo conozco perfectamente tu nombre, y lo pronuncio bendiciéndolo porque te Amo.

No estás solo porque yo habito en ti; juntos construiremos este Reino del que tú eres mi heredero.

Deseo que siempre hagas mi voluntad, porque mi voluntad es tu bienestar.

Sabes que cuentas siempre conmigo porque nunca te abandonaré y que tendrás el pan para cada día. Solo te pido que lo compartas con tu prójimo… con tus hermanos.

Sabes que siempre perdono todas tus ofensas, antes incluso de que las cometas, aún yo sabiendo que las harás; por lo que te pido que hagas tú lo mismo con lo que a ti te ofenden.

Deseo que no caigas en la tentación; toma fuerte mi mano, aférrate siempre a mí y yo te libraré del mal hasta que regreses a mí.

Recuerda, jamás olvides que TE AMO desde antes del comienzo de tus días y TE AMARÉ hasta el fin de los mismos…

¡YO TE AMARÉ SIEMPRE, PORQUE SOY TU PADRE!.

Mi Bendición queda contigo y Mi Eterno Amor y Paz te cubren porque en el mundo no los podrás obtener como YO SOLO la doy porque…

¡YO SOY EL AMOR Y LA VIDA!.

¡YO SOY LA PAZ Y EL PRINCIPIO!.

Comparte mi oración con todos aquellos que ames y que desees que yo también bendiga como a tí…

¡GRACIAS!,

Tu Padre.

Queridos hermanos Tadeanos:

¿A quién no le gustaría oír este Padre Nuestros. Al revés, de Padre a Hij@, en cada uno de nosotros?.

Sólo necesito saber que Dios esta en mi, y me ha elegido para amarle.

¿Existe mayor alegría?.

Todos nosotros ya mayores, hemos pasado por alguna cosita que otra y sabemos de la importancia de la fe, para ser más felices y tener columnas, valores de todo tipo en este pequeño recorrido de vida.

Es muy importante que cada mañana recordemos que estamos aquí por que Dios nos ama. Porque somos sus hijos. A mi eso me hace feliz, me da fuerzas, por eso me atrevo con todo mi cariño hacia los hermanos Tadeanos a recordártelo.

Hablémosles a nuestros seres queridos de Dios Padre-Madre, a nuestros pequeños, del Niño Jesús, que nació para ser su amigo inseparable, que aprenda a amarlo, a saber que siempre estará con ell@s.

La vida a veces puede ser amarga y oscura y necesitamos todos de “algo, alguien”, para seguir siendo felices en las tristezas.

Si conocemos la energía de Dios, por medio de la fe podremos cargarnos de fuerzas y de verdad que es muy necesario, cada día más.

Es muy sencillo, sólo hay que usar Amor para todos y en todo, para los amigos, familia, trabajo. Dios es Amor. Y el Amor salva todos los abismos. La forma para llegar a esa energía, a ese mantenimiento de fe es la ORACIÓN.

Habla con Dios, podemos usar las palabras que su Hijo, hermano nuestro nos dejo ÉL, Jesús, nos lleva por el único y mejor camino para nosotros los cristianos.

Déjate Amor por Jesús.

Dios nos habla

Nos habla de mil modos, no lo escuchamos porque llevamos dentro un poco o mucho de ruido interior.

A veces nos quejamos del silencio de Dios. Parece que calla, que se esconde, lejano, tras el cielo. Sentimos que no va a nuestro lado mientras recorremos el camino de la vida, como si no se interesase por nuestras cosas, como si no ofreciese ninguna palabra de consuelo o de esperanza.

En realidad, Dios nos habla de mil modos. No lo escuchamos porque llevamos dentro un poco (a veces mucho) de ruido interior. Melodías o problemas, planes o dolores, palabras que decir a un amigo o silencios llenos de nosotros mismos. Una multitud de voces llenan el corazón. Para la voz de Dios apenas queda algún espacio fugaz, entre las mil cosas que nos llenan la cabeza.

¿Cómo nos habla Dios?. Nos habla en el hecho mismo de existir: soy un deseo, un sueño de Dios. He salido de sus manos, vivo gracias a su aliento, sueño porque Él me sueña primero. Cada latido de mi corazón, cada movimiento de mis pulmones, cada reflexión que pasa por mi alma, son posibles desde ese inmenso, misterio, paterno, amor de Dios.

Nos habla desde el Hijo. Jesús de Nazaret es la Voz, mejor, es la Palabra del Padre. Cada página de su Evangelio nos abre nuevos horizontes, nos ofrece misericordia, nos anima a la esperanza. De un modo misterioso, podemos tocarlo en la Eucaristía: en el silencio elocuente del Sagrario; en cada misa, cuando unidos, como comunidad, asistimos al milagro. Podemos servirle en el hermano: “cuántas veces lo hicisteis… a mí me lo hicisteis”. (cf. Mt 25,40).

Nos habla en los hechos de la vida. Desde una nube de verano que presagia esa esperada y refrescante lluvia. Desde el zumbido de una abeja que busca su botín entre las flores. Desde las olas en la playa, con sus bulliciosos y constante deseos de conquista y de regreso a casa.

Nos habla desde quienes viven a nuestro lado. Cada ser querido nos recuerda el Amor de Dios. También él vive en cuanto es amado. También él espera un poco de amor y de consuelo.

Nos habla, aunque no siempre lo comprendamos, desde el dolor, en medio de las pruebas. Un accidente, una enfermedad, la pérdida de un ser querido: no son casualidades, no son hechos sin sentido. Detrás de cada prueba podemos sentir que Dios nos invita a mirar al cielo, nos recuerda que no tenemos aquí abajo una ciudad eterna (Hb  13,14). Nos susurra que si el jilguero no muere sin su permiso, entonces es que nada ocurre como fruto de la fatalidad o la fortuna. Todo tiene un sentido, un valor, que hemos de descubrir, que nos lleva a confiar y a caminar hacia horizontes nuevos.

Dios nos habla. Hoy me ha dicho tantas cosas. Seguirá susurrando cada día, cada hora, con mil gestos de cariño. Tal vez ahora puedo pedirle, con humildad, con sencillez, que me enseñe a orar, que me conceda un corazón atento, capaz de descubrirlo en la belleza de una rosa y en el misterio de esa espina que se hunde, poco a poco, en mi carne enferma…

Autor: P. Fernando Pascua.


PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico:

Dijo Jesús a Marta la de Betania: «Yo soy la resurrección y la vida:

el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y

cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Ella le contestó:

«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía

que venir al mundo» (Jn 11,25-27).

Pensamiento franciscano:

Del Cántico del hermano sol, de san Francisco:

«Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,

de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!

Bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,

porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,

y dadle gracias y servidle con gran humildad» (Cánt 12-14)

Orar con la Iglesia:

Nuestro Dios y Padre es el Dios de la vida, el Dios de los vivos y no de los muertos. Oremos confiados en la intercesión de Cristo resucitado:

-Por todos los creyentes en Cristo, llamados a dar testimonio de la fe en la resurrección, ante la dura realidad de la muerte.

-Por los que se sienten desolados por la muerte de personas queridas.

-Por todos los que han muerto con la fe y la esperanza en Cristo.

-Por los que entregaron su vida generosamente por amor a los demás.

-Por los que han muerto víctimas de toda clase de injusticias, la guerra, el terrorismo, el odio, la venganza.

-Por nuestros familiares, amigos y bienhechores, y en especial por aquellos que son de nuestra mayor obligación.

 

Oración:

Concede, Señor, a los que han muerto el perdón y la plenitud de la vida; y a nosotros, por su intercesión, vivir en la fe y la esperanza de nuestra resurrección en Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.





 

ORACIÓN POR LOS FIELES DIFUNTOS

Señor, acoge a todos nuestros difuntos en el banquete de tu Reino.

Nos unimos a ellos, esperando también un día,

saciarnos plenamente de tu Gloria,

cuando enjugues toda lágrima de nuestros ojos.

Entonces, contemplándote como Eres, 

seremos para siempre semejantes a Tí,

y cantaremos juntos sin cesar tus alabanzas.

Te lo pedimos por Cristo, Hijo Tuyo y Señor nuestro,

y unidos por el mismo Espíritu Santo.

Amén.

Noviembre 2011


 

NOVIEMBRE 2011

Repetir afirmaciones positivas obra milagros y también estoy adquiriendo la costumbre de tener pensamientos positivos. 

Si asoma un pensamiento negativo me doy cuenta enseguida y lo cambio por uno positivo.

Es divertido, estoy descubriendo que los pensamientos están creando mi vida.

¡Me siento mejor que nunca!.


9º día de Novena a San Judas Tadeo

29 de Octubre de 2011

El Amor de Jesús, en nosotros.

Es el último día de la Novena.

A esta junta de la Cofradía nos gustaría que esta página la escribieráis todos vosotr@s.

Como os hemos dicho otras veces, podemos buscar un día para hablar, para compartir nuestros sentimientos.

Hay muchos gimnasios físicos, pero pocos gimnasios del alma, como digo yo.

 Y las personas que nos gusta crecer y evolucionar tanto por fuera como por dentro, tenemos pocas opciones o las que hay no nos van con horarios, etc.

Esperamos que haya sido más especial que nunca estos 9 días de encuntro.

Que cada año, vuestras experiencias espirituales vayan a más.

Que os sintáis cada vez más identificados con la Palabra de Jesús.

Pero, sobre todo, que haya servido de alimento para este año que comenzará Dios mediante enseguida.

Es bueno tener una vida espiritual llena y eso lo conseguiremos practicando, como con todo. La oración-meditación.

No ir a la novena y ¡¡¡ya!!!. No, así no.

Si no, se convierte en algo común, que lo realizas sin poner lo mejor de tí, de tu ser, el encuentro con Jesús…, una necesidad para el corazón.

El alimento, tanto físico, como espiritual es necesario para la formación total y plena.

Cuando aprendamos que recibimos por el evangelio la Luz, que nosotros podemos ser Luz en nuestras vidas, en nuestra casa… Nada sería igual.

Esperamos haber aprendido un poquito más a poner nuestro corazón al servicio del Amor.

La verdad del Amor la conoce nuestra mente, dejar que se manifieste es ver el perdón, vivir en paz interna, sentirnos hijos de Dios.

Por favor, pregúntate y contéstate:

¿Qué soy…?

¿Para que he venido…?

¿Me siento hijo-hija de Dios…?

¿Qué me acompañará siempre…?

A estas alturas de mi vida la verdad me importa mucho menos la opinión de los demás, ¿verdad?. Creo que nos pasa a casi todos.

Aunque si os soy sincera, no hablo de ciertos temas en cualquier lugar o personas.

Quiero ser feliz y todo aquello que no me aporta bien y sin un disgustillo… evito.

Pero, con personas que tenemos inquietudes, que buscamos conocer algo de la Verdad y sobre todo que sentimos a Dios en nuestras vidas, si, hablo y comentamos, que están pasando muchas cosas, pero muchas.

Llamémoslo milagros, casualidades o simplemente… Leyes del Universo.

Son muy pocas la personas que no reciben… algo.

Respuestas personales.

Caminos nuevos abiertos que no esperaban.

Y otras dan gracias por no haberse cumplido aquella petición.

Pero todas, todas, tienen respuesta. Y lo siento, si molesto a alguien, las personas que no obtienen respuesta; simplemente no creen, piden por si cae algo, por si acaso. Pero, no con la verdad de sentir por delante, con la verdad de que existe otra dimensión, que están ahí para ayudarnos. No creen en Santos, ni Ángeles; dudan sobre si Dios es Padre Madre de todos y todo, y por ahí arribe no engañamos a nadie, pero a nadie.

Si conocemos a personas así y las queremos por ser amistades, deberíamos de decirles que hagan una prueba. Sólo 10 minutos diarios, que respiren dándose cuenta de que están respirando, inhalando y exhalando, relajados, sentados o echados, música relajante o sin música con vela o sin vela, con incienso o sin incienso y recen el Padre Nuestro con todo el Amor que puedan.

Si no quieren rezar, que llamen, llamen a su Santo, Virgen, guías del cielo… O simplemente, que intenten oír el silencio. Si no se engañan a sí mismos… respuesta.

El Amor de Dios es infinito.

Cuando aprender a ver, lo puedes sentir en cualquier lugar.

Puedes estar dando un paseo maravilloso y notarás sonreír tu interior.

Puedes verte un poco liado o confundido en el trabajo o en casa y al terminar la jornada repasar y dar gracias por que sin darte cuenta te han echado una mano.

Aprende a pensar en bien y positivamente.

No olvides que los pensamientos llegan al universo y te devuelven todo, los buenos y los menos buenos.

Atraes todo aquello que piensas.

Sábete dueñ@ de tu vida y felicidad.

Dios nos da el libre albedrío.

¿Qué piensas que Jesús nos diría al levantarnos?.

Que DIOS os conceda todo aquello que sea para vuestro bien y justicia.

Recordar que las leyes del universo funcionan.

Cofradía San Judas Tadeo.


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San Emeterio y San Celedonio

Gloriosos San Emeterio y San Celedonio; que disteis testimonio de vuestra fe cristiana sin temor a los tormentos ni a las amenazas de los jueces y a quienes Cristo escribió sus nombres en el cielo, por su fidelidad hasta el martirio.

Interceded por nosotros pues nada os niega el Señor ya que nada le negasteis y suplicadle por nuestras necesidades.

Proteged a nuestra Ciudad de Calahorra, haced que vivamos con una fe más segura, una esperanza más firme y un amor constante a Dios y a los demás. 

Concedednos la gracia que os pido mientras acepto en todo la voluntad de Dios, nuestro Padre.

“Dios todopoderoso y eterno, que concediste a los Mártires Emeterio y Celedonio la gracia de morir por Cristo, ayudándonos en nuestra debilidad para que, así como ellos no dudaron en morir por tí, así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre.  Por Jesucristo nuestro Señor, Amén”.

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