Nuestra Sra. de EL CISNE
ORACION
Oh Jesús, Salvador nuestro,
que quisiste que tu Madre
la gloriosísima Virgen María,
fuera venerada en la hermosa
imagen de nuestra Señora el El Cisne;
concédenos, bondadoso,
que sepamos imitar fielmente
en este mundo el testimonio cristiano
de tan Santa Madre y Reina,
cuyas alabanzas esperamos cantar
en el cielo.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
BASILIA DE EL CISNE
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Célebre Santuario de Ntra. Sra. de EL CISNE
LOJA (Ecuador)
A 70 Km. de Loja, en medio de una humilde aldea
de campesinos, se levanta un enorme templo gótico,
muy concurrido durante todo el año, por peregrinos
del austro ecuatoriano y del norte peruano.
El templo es imponente en si y mayor grandiosidad
le da su ubicación en la cumbre de una escarpada
montaña.
En su interior se venera una imagen de la Virgen
María, tallada en cedro, a fines del siglo XVI, por
Diego de Robles, el autor de la Virgen del Quinche
y la de Guápulo.
La Basílica es de estilo ojival, su construcción fue
iniciada por el Reverendo Padre Ricardo Fernández,
quien dejó sentados los cimientos y las columnas del
primer piso, la obra fue continuada por los Padres
Oblatos, quienes terminaron el Santuario y actualmente
regentan la parrroquia de EL CISNE.
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CANCION A LA VIRGEN DE EL CISNE
Que bella eres Reina de El Cisne
Letra: Teresa Valdivieso de Mora
“Que bella eres, Reina del Cisne, qué bella eres,
tus ojos son como dos palomas en raudo vuelo.” (bis)
Quien es la que viene, por el camino,
como columna de humo,
perfumada de mirra y de incienso,
de todos los aromas.
Eres tú Reina mía, la que escondes,
en apartados riscos,
y desde allí vienes, en cada estío,
brillante como el sol.
“Que bella eres, Reina del Cisne, qué bella eres,
tus ojos son como dos palomas en raudos vuelo”. (bis)
Grábame como un tatuaje, sobre tu pecho,
en tu corazón,
porque es fuerte tu amor, como la muerte,
infierno la pasión.
Que tus flechas enciendan, en mi pecho,
una llama divina,
que no apagarán ni ahogarán jamás,
océanos ni ríos.
“Que bella eres, Reina del Cisne, qué bella eres,
tus ojos son como dos palomas en raudo vuelo”. (bis)











