Bernardette
Historia de Bernardette, la jovencita a quién se le apareció la Virgen de Lourdes.
Bernardette murió a los 35 años y su cuerpo fue desenterrado tres veces en el lapso de 46 años debido al proceso de canonización con la increíble sorpresa que siempre estaba intacta a pesar de que su rosario estaba oxidado y el hábito húmedo.
Para sorpresa de los médicos que la desenterraron la primera vez…
Todo en ella estaba intacto (y sigue así) empezando por el hígado que, según parece, es lo primero que se daña, así como los dientes y las uñas.
Añado que Bernardette fue la vidente a quien se le apareció la Inmaculada Concepción la Virgen María, en una gruta, a orillas de un riachuelo en Lourde.
Además, tantos años después de su muerte por su cuerpo corre aún, sangre líquida.
Es algo sobrenatural y todo lo sobrenatural, es obra de Dios.
El caso es que la Iglesia decidió ponerla en una urna de cristal en Lourdes, para la veneración de todos lo que allí acuden.
Hoy Santa Bernardette, tendría 157 años de edad.
… Y para que tengáis una idea de cómo se encuentra y os asombréis cómo se ve, aquí os muestro unas fotos de la Santa.
<Bernardita: tú que tuviste la dicha de ver a la Sma. Virgen aquí en la tierra, haz que nosotros tengamos la dicha de verla y acompañarla para siempre en el cielo.>
LA VIDA DE BERNARDETTE SOUBIROUS
Santa Bernadette Soubirous Marie Bernard Soubirous en francés, Lourdes, 7 de enero de 1844 – Nevers, 16 de abril de 1879) fue una pastora francesa; la Iglesia Católica la canonizó el 8 de diciembre de1933, tras dar su confirmación a una serie de apariciones marianas que Soubirous afirmó haber tenido en 1858. Su cuerpo se encuentra incorrupto y puede verse en el Convento de Nevers, dentro de un féretro de cristal. Su festividad se celebra el 16 de abril, aniversario de su muerte; es patrona de los enfermos, de las personas ridiculizadas por su piedad, de los pobres y de las pastoras y pastores.
Biografía
Sus orígenes familiares
Bernardette era la mayor de varios hermanos. Por la condición humilde de sus padres, vivían en un viejo sótano en un molino extremadamente húmedo y miserable. Su padre tenía por empleo en el momento de las apariciones juntar la basura del pueblo y del hospital; su oficio era molinero, pero la escasez de trabajo hacía imposible hacerlo. Su madre era una mujer piadosa y preocupada que trabajaba de costurera.
Su niñez
Desde muy pequeña, Bernardita vivió con una salud delicada. La causa era la falta de alimentación, y el lamentable y pobre estado de la habitación donde residía. En la niñez sufrió la enfermedad del cólera, que la debilitó sumamente, para luego contraer asma. El clima y el ambiente en que residían no la ayudaba en su sensible condición.
Las Revelaciones y su ingreso al Convento de Nevers
El 11 de febrero de 1858 recibe por seis meses las revelaciones de la Virgen María en la advocación de la Inmaculada Concepción. Bernadette poseía poca instrucción, como la mayoría de su pueblo, y las dudas acerca de su capacidad para haber leído o inventado semejante suceso valieron la atención del sacerdote del lugar. Bernadette dijo encontrar por indicación de la Virgen un manantial de agua milagrosa. En el lugar se levantó el Santuario de Lourdes donde desde entonces han ocurrido al menos 66 curaciones inexplicables para la ciencia. Tras las apariciones, en julio de 1866, comenzó su noviciado en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers y el 22 de septiembre de 1878 pronunció sus votos.
Su estadía con las Hijas de la Caridad de Nevers
Entre las monjas, Bernardette sufrió no solo por su mala salud, sino también a causa de que la Superiora no creía en sus enfermedades. La joven cojeaba, y fue reprendida varias veces e incluso no la dejaba salir de su celda, pues decía que quería llamar la atención. La realidad era otra: Bernardita sufría de un tumor en su pierna. Pero no por ello cejó en su trabajo: se dedicó a ser enfermera y sacristana por nueve años, hasta que no pudo más por los agudos ataques.
Su muerte y la incorruptibilidad del cadáver
Poco tiempo antes de morir, llegó un obispo que iba camino de Roma. Bernadette escribió una carta al Santo Padre para que le enviara una bendición. El Obispo llevó la carta a Roma y, al regresar de la Santa Sede, le trajo a Bernadette una especial bendición del Papa y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo; era el 15 de abril de 1879. Al día siguiente, el 16 de abril de 1879, con apenas 35 años, murió. A su funeral asistió una inmensa muchedumbre llegada de toda Francia. El 2 de septiembre de 1909, su cadáver fue desenterrado y hallado en perfecto estado de conservación; no obstante, el crucifijo y rosario que llevaba en las manos se encontraron cubiertos de óxido. En el año de su beatificación, efectuada el 12 de junio de 1925, se realizó una segunda exhumación del cuerpo, el cual seguía sin descomponerse (incorrupto). No obstante, con un molde del rostro y fotos de la religiosa, se hizo y se le aplicó una máscara de cera en el rostro para eliminar un tinte negruzco que éste había adquirido, para así evitar que las cavidades de los ojos se vieran hundidas. Luego el cuerpo fue trasladado a la capilla de Saint Bernadette en el convento de Nevers y depositado en un ataúd de cristal, donde es objeto de visitas y peregrinaciones.
Controversia
El aspecto actual del rostro del cadáver –lozano y juvenil- es atribuido a la realización de una máscara mortuoria en cera realizada según constan en registros eclesiásticos en su tercera exhumación. Si bien esto no entra en conflicto con la relativa buena conservación del cadáver, sí en cambio ofrece un modelo idealizado que no condice con su aspecto real. El cuerpo se encuentra tras un relicario de cristal y oro en la capilla de Saint Bernadette en Francia.













