
MARZO
En mi interior se está despertando un nuevo grado de felicidad.
Siento que germinan las semillas.
Empiezo a ver el mundo con una visión renovada y positiva. Aplico mi nueva perspectiva a todas las tareas que realizo y todo va bien.
La persona que no tiene FÉ, es la que no cree en DIOS. Pero DIOS, está dentro de nuestro corazón, en nosotros, lo que tenemos FÉ, esa que nos han eseñado nuestros padres queridos, que son los que desean de todo corazón lo mejor para sus hijos. Por eso, tenemos que creer en esas cosas “divinas” que no podemos ver, que son el aire que respiramos, el amor que sentimos por nuestros seres queridos, el calor que nos da la vida. Por eso, tenemos la necesidad de tener FÉ en DIOS, ya que todas esas maravillas de la vida no han podido surgir de la nada.
¿La FÉ hace posible lo imposible”?.
“El Señor, nuestro DIOS es la luz, con ÉL todo tengo, nada me falta”.












