El Papa Pío V nos define así el santo Rosario: “el rosario es el salterio de la Santísima Virgen, es un modelo piadosísimo de oración al alcance de todos que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel dio a María, interponiendo un Padre Nuestro en cada diez Avemarías, tratando de ir meditando en los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo. El Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías en recuerdo de los 150 salmos”.
Los monjes de los primeros años del cristianismo usaban semillas que les servían para contar las jaculatorias o Avemarías a la Santísima Virgen. En los años 1150 muchas personas ya rezaban 150 avemarías en sustitución de los 150 salmos. Con santo Domingo, según se nos narra en su vida, empieza a organizarse esta preciosa devoción, tal como lo rezamos actualmente, según la petición que la Santísima Virgen encomendó.
*Hoy día consta de 20 Padrenuestros y 200 Avemarías, una vez incluidos los Misterios Luminosos instituidaos por el Papa Juan Pablo II.
En 1571 los ejércitos católicos derrotaron a los turcos que contaban con un ejército más poderoso y con soldados formados en la doctrina de Mahoma. Este famoso triunfo en Lepanto se debe al rezo del Rosario en toda Europa mientras luchaban los ejércitos cristianos con el enemigo muy peligroso que tenía Europa católica. Muchos Papas recomiendan el rezo del Rosario, desde San Pío V.
Recibimos múltiples beneficios al rezar el Santo Rosario.
La Santísima Virgen María nos ha dicho que el Santo Rosario rezado con fervor y con perseverancia es el remedio en contra de cualquier mal y que no hay problema, persona, familiar, comunitario, naciona e internacional que no se pueda resolver con el Santo Rosario.
Para los tiempos difíciles que vienen para el mundo, solamente van a perseverar las personas devotas a la Virgen, los amantes de la Eucaristía, los que llevan el sello del Espíritu, pero sobre todo, perseverarán aquellas que en esa devoción a la Virgen rezan el Santo Rosario cada día.
Pidamos también, al ofrecer el Santo Rosario, para que la Virgen pida nuestra sanación interior, de tal manera que esa sea la intención fundamental. Porque cuando nosotros estamos sanos podemos ayudar a los demás. Nadie puede hacer feliz a otros, si no es feliz consigo mismo.
Nosotros queremos, queridos hermanos, brevemente motivarlos a rezar el Santo Rosario. ¿De dónde vienen el poder y el valor del Santo Rosario?. El poder del Santo Rosario están en que la Virgen María, Reina de los Cielos y Tierra ha dicho que la persona que lleve el Rosario se le abrirán las puertas del cielo y se le cerrarán las puertas del infierno.
Es necesario, hermanos, hacer una gran muralla, un ejército no se vence con un soldado, ni con 50 soldados. Un ejército no se vence con otro ejército. El demonio está formando un ejército y por eso tenemos los católicos que formar el ejército de las almas que son devotas de la Virgen, que rezan el Rosario cada día y que van a la Santa Misa a recibir la fuerza de la Eucaristía. Con el Santo Rosario el mundo se salvará.
Si el mundo tomara la devoción del Rosario habría PAZ: un sólo Rebaño y un sólo Pastor. No hay instrumento más sencillo si una familia reza el Rosario todos los días para superar todos los problemas que tenga. La familia que reza todos los días el Rosario siempre tendrá lo necesario para vivir. No les faltará un techo digno, un trabajo honrado y superarán las pruebas de esta vida. El Rosario no lo ofrece nuestra Virgen Santísima, nuestra Madre, especialmente para los últimos tiempos. El Rosario no es para llevarlo como un adorno en el pecho, en el coche, no es para tenerlo como un adorno en la casa. El Rosario es para meditarlo y rezarlo todos los días. No imponga el rezo del Santo Rosario a las otras personas. Motívelos, díganle el porqué y empiecen rezando un misterio para no cansarlos.
El Rosario es como una corana de rosas. Las rosas son una de las flores más bellas. Se llama Rosario de 50 Rosas, las que un hijo ofrece como homenaje a su mamá. Esas rosas que exhalan una fragancia muy delicada, unos colores muy bellos.

Texto: Padre Inocencio Llamas.











