
El Sol y el Viento discutieron acerca de quien era más fuerte… y el Viento dijo:
“Te demostraré que soy el más fuerte…, ¿ves aquel anciano envuelto en una capa?, se la haré quitar más rápido de tú?.
Se ocultó el Sol tras una nube… y comenzó a soplar el Viento, cada vez con más fuerza, hasta ser casi un ciclón. Pero cuanto más fuerte soplaba, tanto más se envolvía el hombre en su capa. Por fin, el Viento se calmó y se declaró vencido…
Y entonces salió el Sol… y sonrió benignamente al anciano y lo acarició con su tibieza. No pasó mucho tiempo que el anciano, acalorado, se quitó la capa.
El Sol demostró entonces al Viento que la ternura y el cariño son siempre más poderosos que la furia y la violencia.

Germán Campero.











