LÁGRIMAS EN NAVIDAD
Las lágrimas del ángel.
Cuenta una antigua leyenda que en la víspera de una Navidad, los ángeles estaban ensayando en el cielo el cántico navideño del “Gloria in éxcelsis deo”. “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombre que ama el Señor”.
Este cántico debían cantarlo los ángeles aquella misma noche, la “Noche bendita de Nochebuena”.
En lo mejor del ensayo, el Director se dio cuenta que uno de los ángeles no cantaba y estaba llorando. Interrumpió a la coral y le preguntó al ángel lloroso a ver qué le ocurría. Y el ángel bañado en lágrimas le contestó que podía cantar la primera parte, el “Gloria a Dios en el cielo”; pero no podía cantar la segunda parte, “Paz en la tierra a los hombres”.
-¿Por qué no puedes cantar esa segunda parte?. Le preguntó el Director.
-Porque recuerdo el dolor del mundo; las situaciones de guerras y crímenes; el desamor, las injusticias, el malvivir de mucha gente que muere de hambre… ¡y no puedo cantar una mentira!. Además, Dios se hace Niño en Belén; y todavía, millones de humanos no le conocen; y otros muchos no le reciben. No puedo cantar. Se me rompe el corazón y mis ojos se llenan de lágrimas. Mi alma muere de tristeza. ¡No puedo cantar”.
Mensajero de la paz.
El Director del coro, conmovido, le dijo al ángel que lloraba:
. Como prefieres la verdad a la alabanza, baja a la tierra; y tú vas a ser el mensajero del cielo sembrador de paz. Baja a la tierra para recordarles a los hombres que Dios ha nacido en Belén y que les invita a vivir de otra manera; que les invita a la plenitud, al “encuentro entre hermanos”. A rechazar el odio y la venganza y encontrarse con el hermano en el perdón y en el amor.
. Recorrerás sus casas, pueblos y ciudades y depositarás en sus corazones nostalgias de paz. Te sentarás en sus reuniones para que se escuche en ellas el rumor del amor entre las diferencias de opiniones; el murmullo del amor y de la paz entre la diversidad de razas, lenguas y colores.
. No tendrás que cantar nada; pero, si, llorar a su lado, comprenderles, unirte a sus angustias, serenarles el corazón, acompañar sus vidas y llenarlas de cariño.
. Que el hombre, todo el hombre, niño y mujer, más que hambre de pan, tienen hambre y sed infinita de cariño y de amor.
Termina la leyenda asegurándonos que aquel ángel todavía sigue por el mundo sembrando la paz, el cariño y el amor. Quizás te lo encuentres tú, hoy mismo, en esta Noche Bendita de Nochebuena. Ábrele las puertas de tu corazón para que lo llene de paz, de cariño y de amor. Y así, tú también serás entre los tuyos en esta Noche Bendita de Nochebuena, el ángel de la Navidad.





