Me gusta juntar mis manos o ponerlas cerca del corazón.
Las junto, para que en momento que sienta el contacto ¡apretarlas!, y que no se vaya ese momento, procurar que se quede en mi. No es cosa de niños, es una pena que perdamos todo aquello que nos ayuda desde siempre a conectar.
Pon tu mano en el corazón y di Gracias Padre.
Desde el primer momento que expresamos nuestro deseo de conectar con Jesús, María o Ángeles; se abren las puertas del universo y salen a recibirlos, cada vez actúan las fuerzas del pensamiento más rápido.
Queridos Tadeanos, me daría muchas pena que no me creyerais, pero, no os voy a engañar, sigo y seguiré diciendo, contándoos, los beneficios de buscar el camino de felicidad, ya que el destino es para todos igual, llegar al Padre, volver a casa, hay muchos caminos, cada cual debe ser responsable del suyo.
La mano se nota enseguida, antes de actuar palabra, Él extiende su mano, porque hablar con Dios, es dejar salir las letras desde el corazón. También es verdad que no siempre tengo las palabras en mi mente, a veces se me va, pero sólo debo tener una gran certeza de que Él esta. Si tengo alguna tristeza, Él sabe y a veces las lágrimas sirven para limpiar el dolor. Él las recoge y es bálsamo de nuestro corazón.
Cuando me presento con la verdad, con aquella pureza que desde mi humilde persona puedo, sucede algo, es sagrado, es personal, es distinto para cada persona, ya que para Dios, cada uno es distinto, igual que nosotros como padres sabemos de las diferencias de nuestros hijos, Él sabe de las nuestras.
En el encuentro te notas ascender, notas que no estás aquí y quisieras llevarte esa sensación contigo y no tienes miedo a ir desprendiéndote, Él en cada encuentro, nos enseña y fortalece nuestro camino.
Gracias Jesús por atenderme, por permitir que siga buscándote, por dejar que siente en mi Tú respuesta. Déjame quedarme a Tú lado en silencio, que hable mi corazón, no me sueltes, yo no conozco palabras para hablarte, pero no olvides por favor, que Tú Luz siempre debe acompañarme, la vida es maravillosa, pero difícil en muchas cosas y solo en Tú Luz, todo adquiere, el color del cielo, que es la alegría de cada mañana. Gracias Jesús, que Tú Paz siempre, siempre nos acompañe.







